El Faro del Sur

OPINION: Aprendiendo a amar sin apegos

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POR DR. OCTAVIO FÉLIZ VIDAL 

Un hombre una vez me dijo estoy decepcionado con esa mujer traidora y ya mi vida no tiene razón de ser. La amo con todas mis fuerzas y no me veo sin ella. Puedo cometer una locura. 

Apegarse cuando ya tu pareja no quiere estar contigo puede traer desgracias para el cónyuge y a veces daños autoprovocados como el suicidio, casi siempre después agredir o matar a su compañera. 

Vivir sin apegos ayuda a no ver la vida obligadamente al lado de alguien en particular. No podemos obligar a nadie a estar con nosotros. 

No le podemos obligar a que nos quieran, o a que nos amen. No podemos provocar que nos deseen cuando se apaga la llama del romance y del amor.

Para aprender a amar debemos empezar valorándonos a nosotros mismos. Tener amor propio y dignidad. Ver que nuestra vida es más que una relación que ha terminado y que debemos continuar viviendo y disfrutando del amor y de la paz mental. 

La trampa de los apegos atrapa también a las mujeres que aman en exceso sin importar los altos niveles de abuso emocional que les provocan sus cónyuges abusivos. 

Cuando son abandonadas por esa pareja, con la que tienen gran dependencia emocional, se les dificulta aceptar la pérdida y continuar viviendo. 

El apego excesivo puede ir acompañado de celos frecuentes, inseguridad y miedo al abandono.