OPINION: Mal funcionamiento sexual y conflictos de la pareja

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POR DR. OCTAVIO FÉLIZ VIDAL 

No todos los casos son iguales; pero el amor trasciende la técnica sexual y la sexualidad no es solo penetración. 

La afectividad es muy importante y hay diferentes formas de disfrute sexual en la pareja.

La Terapia Sexual creada por Master y Jhonson, una pareja de esposos médicos y científicos, busca resolver con técnicas las disfunciones sexuales y parte del conocimiento de la Respuesta Sexual Humana. 

La doctora Kaplan agregó, como psiquiatra, una nueva fase a la respuesta sexual humana de Master y Jhonson que fue la fase del deseo. Las siguientes fases son: la excitación sexual (erección en el hombre y lubricación en la mujer), fase de meseta (prolongación de la excitación), orgasmo (máximo placer) y la fase de resolución donde los genitales vuelven al estadio de flacidez, previo al inicio de la respuesta sexual.

Los problemas del deseo sexual son de los más comunes y crean conflictos de pareja; porque a veces el cónyuge con deseo sexual normal interpreta que puede haber infidelidad, o que no le aman, entre otras cosas. 

La asistencia profesional es imprescindible para ayudar al afectado y corregir los conflictos de pareja que están presentes.

En la respuesta sexual humana hay un componente vascular o congestivo y otro neuromuscular. El sistema nervioso juega un rol de primer orden y los músculos del periné son vitales para disfrutar la experiencia sexual. 

Esa complejidad biológica y psicológica requiere ir a la actividad sexual sin preocupaciones, ni estrés, ni ansiedad: los cuales son desencadenantes de la mayoría de las disfunciones sexuales. 

La integridad neuro hormonal, lo vascular y lo muscular completan los requerimientos biológicos. 

Siendo el deseo sexual de naturaleza psicológica y hormonal se ve muy afectado por los conflictos de pareja, enfermedades físicas y psicológicas, y situaciones como el duelo no resuelto, que afectan el apetito sexual.

Los conflictos de pareja motivados por infidelidad, abuso verbal o físico, conflictos graves en la comunicación, conflictos de lealtad con la familia de origen: pueden afectar el deseo sexual o pueden provocar la evitación sexual en uno de los cónyuges.