La selectividad del Sistema Penal en tiempos de pandemia

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POR STILL PÉREZ

El Sistema Penal es selectivo; en tanto es parte de la burocracia, hace lo más fácil: apresar a los portadores de cara.

Antes del Estado de Emergencia, que conllevó el "toque de queda", los portadores de cara eran los más feos de la sociedad, aquellos que, como dice un renombrado criminólogo, tienen cara de ladrón y roban.

En el contexto actual de la pandemia, los portadores de cara son los pobres de los barrios que violan el toque de queda.

Esta selectividad es peligrosa, porque concede a la Policía un margen amplio de discrecionalidad, cuya tarea es darle sentido a la existencia de las estructuras penales, apresando personas con la finalidad de "imponerles una pena".

La misión policial es comprometida, en tanto opera concretamente, pues consiste, en la práctica, en el contacto con los potenciales "clientes" del sistema penal, que son, en principio, aquellos a quienes la Policía quiera apresar selectivamente.

Es mucho lo que ocurre antes de filtrar las actuaciones policiales en el Poder Judicial, es decir, a través de los Tribunales, que aplicarían racionalmente las disposiciones legales, llegando a liberar a muchos presos injustamente. 

En ese tránsito, entre la transferencia del preso, de la Policía a los tribunales, son muchos los abusos de fuerza que se comenten, llegando, incluso, a causar mutilaciones y hasta la muerte de la persona detenida.

Bajo este esquema de selectividad y amplia discrecionalidad, es un error darle "alas" a la Policía, porque, como dice un sabio maestro mío, ésta podría convertirse en un helicóptero y "no hay quién la agarre".