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viernes, 25 de abril de 2014

OPINION: Víctima propiciatoria

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POR RAFAEL PERALTA ROMERO
Artículo enviado a ECOS DEL SUR.

Cuando a  principios de abril, el Tribunal Superior Electoral  dispuso,  la suspensión de las convenciones del Partido Revolucionario Dominicano, fijadas para este mes, en los municipios del Este,  provocó  notable  sorpresa  en la opinión pública. Resultados anteriores han creado predisposición con ese y otros tribunales.

La extrañeza    se suscitó  porque la sentencia se produjo a solicitud  de Guido Gómez Mazara, quien demandó mediante esa vía, la entrega del padrón de electores perredeístas y que se permita la representación  de  delegados ante las mesas de votación, cuestión elemental en un certamen democrático, pero  que no estaba en los planes de  Vargas. 

El levantamiento de la suspensión  conllevaba que  la Comisión Nacional Organizadora cumpla con la entrega del padrón de militantes del PRD con derecho al voto. Algunos  medios resaltaron que Gómez Mazara le había ganado una batalla a Miguel Vargas, quien detenta la presidencia de ese partido a contrapelo del buen sentido.

Más recientemente,  Gómez Mazara se ha quejado de que los regentes de la casa nacional de su partido le  niegan el uso de los salones para reuniones de trabajo.  La monopolización del local, sito en la avenida Enrique  Jiménez Moya, es  una expresión del manejo fraudulento de esa organización en lo material, como en lo institucional. 

Guido Orlando Gómez Mazara,  47 años, abogado, articulista,  político de vocación,  podría convertirse en un aguafiestas para Vargas,  que quiere perpetuarse al frente del PRD a como dé lugar. Guido,  contestatario y  resuelto,   busca  la presidencia del PRD,   desafiando, cual Quijote,    el entramado truculento de Vargas y sus  acólitos.

Al dinámico dirigente perredeísta  le restan muchos escollos por afrontar. Es que en la mente de quienes arbitran la convención, no estaba prevista la participación de  un aspirante al  máximo   puesto   del partido del jacho que no fuera Miguel Vargas,  de quien se sabe que es hábil  para los negocios, pero torpe  para la conducción  política.

Sospecho que en el proceso eleccionario del PRD, Gómez Mazara servirá como una víctima propiciatoria.  “La víctima – según el  Derecho penal-  es la persona física o jurídica que sufre un daño provocado por un delito”. De la estafa política que se perpetrará en el PRD, no será Gómez Mazara el principal afectado, pero sí el sacrificado.

La utilidad de su sacrificio consistirá en testimoniar la inconsistencia de la seudo convención  de Miguel Vargas, pautada para el 27 de julio.     

En las religiones antiguas se  llamaba víctima propiciatoria a aquella que era sacrificada para obtener  un beneficio  de los dioses. En nuestro caso,  el inmolado servirá  para remover la fetidez de un proceso  viciado de origen.