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OPINIÓN: Los partidos políticos, la democracia y cohesión social

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POR STILL PEREZ

La experiencia nos indica que los lazos de los grupos sociales se fortalecen cuando los individuos que los integran, enfrentan situaciones que amenazan con dañar y hacer desaparecer una colectividad.

Los terremotos, los accidentes catastróficos, las secuelas de huracanes, un sistema de gobierno inadecuado, las crisis políticas profundas, etc., son situaciones que ponen a prueba la capacidad de cohesión de los grupos humanos.

La cohesión social, como los partidos y la democracia, son elementos de apreciable valor para la vida, progreso y supervivencia de un país, como colectivo humano con autonomía.

En la República Dominicana vimos superarse etapas aciagas (como la dictadura de Trujillo) gracias a la capacidad de integración y cohesión del pueblo dominicano en torno a partidos políticos. Igual ha ocurrido en otros países del mundo.

El Partido Revolucionario Dominicano nace en pleno apogeo de la dictadura de Trujillo (Cuba, 1939), cuyos fundadores fueron intelectuales y políticos dominicanos inquietados por el hecho de verse instaurado en la República Dominicana, un sistema de gobierno unipersonal y de partido único, una dictadura.

Este partido, creado en el exilio, pervivió desde allí para enfrentar a distancia la dictadura que se desarrollaba en la República Dominicana. Logró hacerlo, muchos fueron los intentos por derrocar la dictadura que fracasaron, pero se levantó siempre; luego de cada tropiezo se hizo más fuerte, hasta cumplir su misión: logró debilitar la dictadura significativamente, y cohesionar lo mejor del pensamiento político dominicano.

El Partido Revolucionario Dominicano consiguió ascender al poder de forma democrática, al ganar las primeras elecciones libres realizadas luego del ajusticiamiento del tirano. Esta organización ha sufrido duros reveses históricos, ha logrado siempre superarlos, pero ha caído una y otra vez.

Jugó papeles importantes durante la Guerra Civil de abril de 1965, que propugnaba por el retorno a la constitucionalidad, lo hizo también en su rol de oposición en los llamados doce años, hasta lograr la presidencia de la República Dominicana, en 1978, con don Antonio Guzmán como presidente.

Sigo la postura de que los partidos políticos son instrumentos de la democracia y del país, a los que no debemos nosotros procurar adaptarnos, sino adaptar aquellos a nosotros. Nuestras ideas, nuestros valores, nuestra visión, deben impregnar la configuración y el norte de los partidos políticos.

Usted puede estar o no de acuerdo con un liderazgo determinado, puede verles defectos y virtudes, pero ésto no determina que una organización sea ajena o extraña a nosotros por no estar de acuerdo con ciertos individuos que forman parte de aquella. Los partidos políticos son nuestros, cuidemos de éstos como a delicada flor, integrémonos y cambiemos lo que está contra nuestros criterios y valores, aún sea a sangre y espada.

Lo que no nos está permitido, es quedarnos fuera, inertes, sin voz ni voto, porque perderíamos la capacidad de decisión y discurso en una esfera tan fundamental como la que toma decisiones sobre el Estado, y estaríamos descohesionados, sin capacidad de enfrentar eventos de crisis comunes.

Felicito a la dirigencia y militancia del Partido Revolucionario Dominicano, local y nacional, por la intensa movilidad de su maquinaria, en aras de la supervivencia de esa histórica organización política.

¡Barahona, Fundación, Jaquimeyes y Canoa, felicidades a su dirigencia y noble militancia!