El Faro del Sur

OPINIÓN: Funeraria Municipal de Villa Central: Familia Bateyera.

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Por Carlos Manuel Diloné

La pérdida de un ser querido, es sin lugar a ningún tipo de dudas, la experiencia más difícil de confrontar, más cuando ese prójimo que nos dice adiós ha influido en nuestra vida de una manera relevante. Darle el último adiós a quien abandona este mundo, es un acto solemne en el cual se debe respirar un ambiente de cordialidad, respeto y gratitud.

La muerte es uno de los hechos naturales, que desde tiempos inmemoriales han intrigado al ser humano, las razones son muchas, nadie ha vivido para contarlo. A la muerte siempre la han acompañado distintos rituales que son adaptados según la cultura en tiempos determinados de la historia, sin duda de gran interés para historiadores ya que permite entender cómo era vista la muerte en distintas civilizaciones antiguas.

El acto de morir, como hemos dicho, es natural, la muerte en esencia forma parte de la vida, pero morir en la miseria absoluta, resulta muy doloroso, toda vez que no podemos despedir a un ser querido con la dignidad y el decoro que merece. Cuando acudimos a despedir a un ser querido, que no podemos llevar a una Funeraria por rezones económicas, mostramos nuestras vísceras existenciales y nos crea un caos financiero, muy tortuoso.

Ahí radica la importancia de esta Funeraria para la comunidad de Villa Central, la misma contribuye a elevar la dignidad del Bateyero, ya no hay que ir a Barahona a velar a nuestros seres queridos, ya ese dolor de cabeza, para despedir de forma digna a un ser amado, debe ser cosa del pasado.

Sin ninguna duda, esta obra Municipal, construida en una especie de Joint Venture, entre la
Junta del Distrito Municipal, en la persona de su Director el Lic. Henry Abraham James, y la Agrupación Familia Bateyera, en la persona de su Presidente el Ing. Carlos Diloné, servirá de aliento, ayuda y consuelo a toda la comunidad de Villa Central, al momento de despedir a un ser querido.  

El último adiós para la persona que se marcha debe ser algo digno de ella, por lo cual la elegancia y el confort deben hacerse presentes en el día de su despedida, pero a un precio asequible, que es lo que deseamos para nuestra comunidad Bateyera.

“Los ritos funerarios, y el interés por el más allá, han marcado una inquietud espiritual, como una respuesta antropológica y cultural. Una necesidad compleja en el propio desarrollo cognitivo del ser humano, acorde a la propia evolución del hombre en sus diferentes estadios de civilización.

La verdad es que los orígenes de los rituales funerarios se remontan a la época del hombre prehistórico, específicamente a la de los neandertales, en muchas excavaciones se han encontrado fosas rudimentarias donde se observan esqueletos acompañados de distintos objetos como vasijas, y algunos instrumentos de caza, además, paleontólogos han estudiado las pinturas rupestres que estos impregnaban en paredes rocosas, donde claramente existía un tipo de ritual, donde ya había una creencia de vida después de la muerte, ya que, observaban la muerte como el paso de la vida terrenal a una espiritual”.