Incoherencias en las alturas

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POR SANTO SALVADOR CUEVAS

El presidente de la República, Lic. Luis Abinader, haciendo uso de sus facultades, ha solicitado al Congreso Nacional la extensión del Estado de Emergencia, esto bajo el entendido de la prevalencia sobre el territorio nacional de una crisis sanitaria que avanza contagiando a miles de ciudadanos y arrebatado vidas de dominicanos a diario.

Con la vigencia del Estado de Emergencia Nacional, el gobierno impone a rajatabla la vigencia de un toque de queda que de nada ha servido, que no sea para reprimir la población y atropellar las libertades públicas. Con el Estado de Emergencia, el gobierno impone también el distanciamiento social, impidiendo las concentraciones de personas, las que se limitan a menos de 10 reunidos. Así mismo, con la Emergencia el gobierno desautoriza y sanciona la apertura de negocios, celebraciones de fiestas, matrimonios, cumpleaños y balnearios en las playas.

Hasta ahí se observa a un gobierno siendo preocupado y coherente tras el objetivo de salvar vidas y ganar la guerra a la pandemia.

Pero, cómo se explica que mientras se restringe la vida en todas las esferas sociales, el mismo gobierno esté llamando a docencia presencial en las aulas para concentrar "de manera paulatina" a más de 250,000 alumnos y docentes, suplantando el Ministerio de Educación el rol que solo administran las autoridades de Salud Pública.

El Coronavirus es problema sanitario, no de educación.

El Coronavirus es un componente de salud pública, no de enriquecimiento y acumulación capitalista.

El gobierno cede aún a costa de su propio prestigio y coherencia, aún sabiendo que pone en juego la vida de cientos de estudiantes y maestros, lo hace por que son irresponsables, es un gobierno de los POPIS y los ricos, que está claudicando ante la presión de sectores comerciales, como EDUCA y los altos empresarios de este país.

Cuál es la prisa para el retorno a las aulas sí las docencia cierran en apenas 3 meses.

Los padres deben valorar la doble moral de este gobierno, y no permitir que a nadie se les ocurra poner en juego las vidas de sus hijos.

Asumamos el rol que traza el ministerio de Salud Pública, la OPS y el Colegio Médico.

Dejen su política entreguista y de Popis, gobiernen para el pueblo.