El progresivo cierre de varias de sus empresas ha colocado a la Zona Franca de Baní , y por vía de consecuencia a la economía del pueblo, en una lamentable encrucijada.
De 9 mil empleados que llegó a tener, la cifra ha quedado en 500 y nadie puede asegurar que se mantendrán si persisten las causas que han llevado al parque industrial a su virtual quiebra.
¿Qué es lo que ha causado este descalabro?
Pues que no tenían un abastecimiento garantizado de energía eléctrica, y la que producían sus plantas de emergencia les resultaba altamente costosa, aparte de que encarecieron las rentas de las naves industriales.
Algunas de las empresas más importantes optaron por mudarse a Barahona y centenares de trabajadores especializados que habían sido despedidos se fueron a Haiti y otros sitios.
Es esta una situacion penosa desde el punto de vista social y económico, porque miles de ciudadanos productivos se encuentran hoy sin empleos y sin producir para el sustento familiar y porque las comunidades vecinas de las cuales provienen se resienten con el impacto de un circulante menguado.
Llamamos la atencion del gobierno para que promueva o ayude a promover el surgimiento de pequenas y medianas empresas, ya que en Baní hay en estos momentos mas de 8 mil personas especializadas en oficios industriales y manufactureros que pueden reemprender sus actividades productivas.
Lo correcto sería corregir o minimizar las causas que han provocado el descalabro y rescatar, en posible, el nivel de productividad operatividad que tuvo la zona franca banileja durante muchos años.