POR ALEJANDRO SANTANA
Un veterano periodista me pidió que hablara del desconocimiento de nuestros funcionarios a la hora de asumir lo que aconsejan las reglas protocolares en las actividades públicas.
Ocurre; me dijo que cuando hay alguna actividad pública, donde se invita a funcionarios, sean civiles o militares, se desconoce cuál debe ser el lugar de cada quien.
Ese desconocimiento, me dijo, deja mal parado a los encargados del protocolo, que no tienen la manera de hacerlo cumplir, porque los funcionarios lo desconocen.
Me indicó por ejemplo, que cuando viene a la provincia un ministro, y tiene que sentarse en la mesa de honor, debe hacerlo al centro, y a su izquierda debe estar sentado el jefe local de esa dependencia.
Mientras que a la derecha de ese ministro debe estar sentado el Gobernador de la provincia por ser el representante del poder ejecutivo.
Pero eso no está ocurriendo por desconocimiento y aunque los asientos estén marcados, los funcionarios invitados al encuentro o evento, se acomodan en los lugares que no les corresponden.
Citó el caso del acto donde estuvo presente el procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito, este estaba sentado y muy distante estaba, Esteban Sánchez, procurador de la corte de apelación de esta provincia, lo que causó muy mala impresión.
Me indicó que eso se debe a que los funcionarios locales desconocen de ese protocolo, y los que van invitados se sientan en los lugares que no les corresponde.
Y lo peor, es cuando se va a un recorrido, el ministro visitante adelante rodeado de un sin número de”””””” y el representante local, en la cola de la fila.
Otro acto de mal gusto es que cuando se está hablando de temas importantes, siempre hay un funcionario concentrado en los mensajes de su Black berry, lo que lo hace lucir como un estúpido.
Me insistió que hablara de esos temas porque los funcionarios locales no se dejan asesorar y por eso en ocasiones dan una mala impresión frente a sus superiores inmediatos, lo que no debe seguir ocurriendo.
Complací al amigo periodista, de muchos años de ejercicio y lo dejo como tarea a ver si nuestros incumbentes copian las reglas protocolares que aconsejan las investiduras.