Por FELIX BETANCES, para Ecos del Sur.
Recientemente el Círculo de Locutores Dominicanos llevó a cabo su premiación anual, conocida como “Micrófono de Oro”.
En dicha premiación, en Santo Domingo, se premian todas las ramas o áreas de la locución, escogencia que se hace, mediante procedimientos o mecanismos establecidos.
Para las filiales, se destina el otorgamiento de un micrófono, el cual es seleccionado por cada filial, mediante procedimientos que estas manejan.
Desde hace unos años, se ha repetido una situación y es que desde la Central, llaman a las filiales dos o tres días, a veces una semana antes de la premiación, lo que obliga a que haya que escoger al ganador en forma acelerada, cosa ésta, que habrá que corregir en lo adelante.
En nuestra filial, se procede a hacer una convocatoria para dicha escogencia, lo cual se realiza con los locutores y locutoras que califiquen según sus labores realizadas.
Se hace una pre-selección por votación de los presentes y luego en una segunda ronda, se escoge al ganador o ganadora. En el proceso de selección, una vez definidos los candidatos, inevitablemente interviene el factor “simpatía” o apoyo solidario entre los votantes, cosa esta que es normal en los grupos y gremios, o sea que es parte de la libertad, el hacer su campañita.
En este año, resultó ganador del Micrófono de Oro, el destacado locutor Luis Terrero y Terrero, quien compitió en buena lid, con otros también destacados profesionales de la radio local.
Terrero, se enfrentó a un prestigioso y laborioso locutor de esta ciudad, el cual cuenta además con una muy buena solvencia moral y profesional, el joven Robert Matos, quien para muchos, sería el ganador del galardón.
Hubo sin embargo, una situación que me permito destacar aquí y es la falta de solidaridad, por parte de los compañeros de labores del colega Matos, el cual perdió por a penas unos dos votos. No debió perder por tan estrecho margen, pero un servidor que cuenta con aproximadamente 15 compañeros de labores, se vio huérfano de apoyo solidario y es que con cinco o seis de ellos que le hubiesen apoyado, hubiese sido suficiente para ganarle a cualquier competidor. Lo dejaron solo, creo que no lo merecía.
Es como para recrear el viejo refrán que dice: “Dime con quien andas y te diré quien eres”. De 15 compañeros de labores, solo uno fue a darle su apoyo. Todo parece indicar que el colega Robert Matos, es una golondrina solitaria en ese firmamento y quienes no le dieron su apoyo solidario, son los únicos responsables de que él no ganara. ¡ Hablemos claro!.
