POR TOMAS AQUINO MENDEZ.
Dice la Bíblia en el capitulo 3, versículos del 1 al 7, que existe un tiempo para todo en la tierra. “Tiempo de nacer y tiempo de morir. Tiempo de llorar y tiempo de reír. Tiempo de amar y tiempo de aborrecer. Tiempo de guerra y tiempo de paz”.
Creo en ese pasaje bíblico. Por eso siento que, con la llegada de Danilo Medina a la presidencia del país, a mi región suroeste le ha llegado su tiempo. Confiamos en que ahora sí llegó definitivamente el tiempo de la presa de Monte Grande. Tiempo de que más de 400 mil tareas comiencen a producir y miles de hombres y mujeres cambien su estado de miseria por una vida más holgada y feliz.
Creo que al Auroeste le llegó el tiempo de que se construyan las escuelas necesarias para erradicar el analfabetismo. Los hombres y mujeres de esta región hemos esperado y creemos que llegó el tiempo de tener buenos caminos vecinales y excelentes carreteras que intercomuniquen mejor a nuestros pueblos.
A esta parte del Sur le llegó el tiempo de no sufrir más inundaciones porque el Yaque será totalmente canalizado y el lago Enriquillo vera sus aguas encauzadas de forma correcta. Así como llego el tiempo de tener un Presidente nacido en sus entrañas, con la resolución de hacer lo que nunca se ha hecho, a esta región Sur le llego la hora del despegue en las áreas turísticas, agropecuarias y educativas.
No es que otros presidentes no hayan mirado hacia estas productivas tierras. Sería injusto si lo dijera, solo que lo hecho hasta ahora solo ha sido como la colocación de las varillas y los cajones para echar la zapata. Lo que ahora esperamos es que se concretice el tiempo del despegue definitivo.
Así como fue paciente para esperar su tiempo, seremos nosotros los serenos para esperar que Medina haga realidad este sueño de ver un Suroeste distinto, productivo e integrado al progreso y desarrollo anhelado. No es cuestión de invertir, es asunto de priorizar en nuestras necesidades. Manos a la obra.
Dice la Bíblia en el capitulo 3, versículos del 1 al 7, que existe un tiempo para todo en la tierra. “Tiempo de nacer y tiempo de morir. Tiempo de llorar y tiempo de reír. Tiempo de amar y tiempo de aborrecer. Tiempo de guerra y tiempo de paz”.
Creo en ese pasaje bíblico. Por eso siento que, con la llegada de Danilo Medina a la presidencia del país, a mi región suroeste le ha llegado su tiempo. Confiamos en que ahora sí llegó definitivamente el tiempo de la presa de Monte Grande. Tiempo de que más de 400 mil tareas comiencen a producir y miles de hombres y mujeres cambien su estado de miseria por una vida más holgada y feliz.
Creo que al Auroeste le llegó el tiempo de que se construyan las escuelas necesarias para erradicar el analfabetismo. Los hombres y mujeres de esta región hemos esperado y creemos que llegó el tiempo de tener buenos caminos vecinales y excelentes carreteras que intercomuniquen mejor a nuestros pueblos.
A esta parte del Sur le llegó el tiempo de no sufrir más inundaciones porque el Yaque será totalmente canalizado y el lago Enriquillo vera sus aguas encauzadas de forma correcta. Así como llego el tiempo de tener un Presidente nacido en sus entrañas, con la resolución de hacer lo que nunca se ha hecho, a esta región Sur le llego la hora del despegue en las áreas turísticas, agropecuarias y educativas.
No es que otros presidentes no hayan mirado hacia estas productivas tierras. Sería injusto si lo dijera, solo que lo hecho hasta ahora solo ha sido como la colocación de las varillas y los cajones para echar la zapata. Lo que ahora esperamos es que se concretice el tiempo del despegue definitivo.
Así como fue paciente para esperar su tiempo, seremos nosotros los serenos para esperar que Medina haga realidad este sueño de ver un Suroeste distinto, productivo e integrado al progreso y desarrollo anhelado. No es cuestión de invertir, es asunto de priorizar en nuestras necesidades. Manos a la obra.
