POR EMILIANO PEREZ ESPINOSA
Artículo enviado desde Nueva York a Ecos del Sur
El concepto Estado-Nación concebido por Platón, Aristóteles, Thomas Hobbes, Maquiavelo y Rousseau, entre otros grandes pensadores, se ha transformado, en la práctica, de manera rápida y vertiginosa en los últimos 50 años, en su definición, evolución y desarrollo.
Entre los factores que marcaron dicha transformación figuran el desarrollo del capitalismo y el papel del mercado, la Segunda Guerra Mundial, la fundación de las Naciones Unidas, la masificación de la comunicación instantánea y el proceso de fuga de recursos humanos (sean estos cerebros y/o mano de obra calificada de los países pequeños en vías de desarrollo) hacia las grandes metrópolis.
En el caso dominicano, la transformación más importante es la aparición de la diáspora criolla, la que, según la mayoría de organismos internacionales, ronda en más de un millón de seres humanos, distribuidos básicamente entre Estados Unidos y Europa.
Esa diáspora ha parido, de una manera natural, una sub-diáspora conocida como los domínico-americanos y domínico-europeos de primera y segunda generación y los "late-bilinguals" (bilingües tardíos).
Se estima, de manera empírica, que los dominico-americanos y/o domínico-europeos de primera y segunda generación y los "bilingües tardíos" deben ser unos 200,000 ciudadanos, lo que va en franco crecimiento.
¿A quién se considera domínico-americano y domínico-europeo de primera generación y los "bilingües tardíos"? Un domínico-americano y domínico-europeo de primera generación es el hijo de un inmigrante dominicano que nació, se crió y se formó en uno de los países anteriormente mencionados. Como ejemplo, se podría citar el caso de mis hijos que una que nació y se desarrollo en Europa y tres nacieron y se desarrollaron en New York). Los de segunda generación son los hijos de la diáspora de primera generación.
Los "bilingües tardíos" son los que nacieron en la República Dominicana, cuyos padres emigraron con ellos cuando eran muy pequeños o adolescentes (varios ejemplos serian: ex presidente Leonel Fernández; y los escritores; Junot Díaz y Julia Alvares)
Es bueno destacar que las características de los "bilingües tardíos" se parecen mucho a la de los domínico-americanos y domínico-europeos de primera generación, y pueden ser, incluso, confundidos. Pero estos (los "bilingües tardíos) tienen una peculiaridad fácil de notar, ya que se identifican casi siempre con los procesos políticos, cultura, música, tradiciones y culinaria del país de origen de sus padres.
En la actualidad, otros Estados, al igual que la República Dominicana, necesitan vincular ese activo o capital humano (diáspora de primera generación) con el proceso de desarrollo.
La experiencia más interesante la tenemos con Israel, que tiene programas que van desde mantener su diáspora culturalmente conectada, vía culinaria, religión, historia e intercambios de vinculación. Ello se debe a que en el 99.99% de los casos, los miembros de una diáspora de primera, segunda y tercera generación así como los "bilingües tardíos" tienden a ayudar al país de origen de sus padres, lo cual influye decisivamente en el desarrollo de esa nación.
Resulta útil analizar la obra del checo-británico Ernest André Gellner "Nations and Nationalism" (1983), la más brillante teoría sobre el papel de las diásporas.
Igualmente pertinente es prestar atención a la teoría sobre la sociedad post industrial, del polaco-americano Danile Bell (1930-1975), ex catedrático de las universidades de Columbia y Harvard, quien establece que en esa sociedad post industrial, que ya empezamos a vivir hace unos años, lo principal no será la producción de bienes materiales, ni el dinero, ni los recursos naturales, sino los recursos humanos calificados.
Apunta el autor antes mencionado, que especialmente importante es aquel recurso humano capaz de producir ideas innovadoras donde se implementen la ciencia del comportamiento y la tecnología para el bienestar de la humanidad y la satisfacción de servicios a los seres humanos, entre ellos los de salud, educación, vivienda y alimentación.
Somos de opinión que la República Dominicana debería pensar en establecer algún tipo de programa o iniciativa para vincular al proceso de desarrollo de nuestro país a esos 200,000 ciudadanos dominicanos de primera y segunda generación, al igual que a los "bilingües tardíos".
¿Como rescatar a los domínico-americanos, los dominico-Europeos de primera generación, y a los Late Bilinguals? Podría ser mediante lo siguiente:
1- Implementar programas de rescate de esas generaciones, básicamente en los Estados Unidos y Europa.
2- Concebir iniciativas o programas en el presente, pero con una visión de futuro, capaz de influir decisivamente en la sociedad dominicana post industrial, como predijo Daniel Bell.
3- El Estado debe crear una nueva cultura o relación entre el dominicano que vive en República Dominicana con el que reside en el exterior.
Entre los factores que marcaron dicha transformación figuran el desarrollo del capitalismo y el papel del mercado, la Segunda Guerra Mundial, la fundación de las Naciones Unidas, la masificación de la comunicación instantánea y el proceso de fuga de recursos humanos (sean estos cerebros y/o mano de obra calificada de los países pequeños en vías de desarrollo) hacia las grandes metrópolis.
En el caso dominicano, la transformación más importante es la aparición de la diáspora criolla, la que, según la mayoría de organismos internacionales, ronda en más de un millón de seres humanos, distribuidos básicamente entre Estados Unidos y Europa.
Esa diáspora ha parido, de una manera natural, una sub-diáspora conocida como los domínico-americanos y domínico-europeos de primera y segunda generación y los "late-bilinguals" (bilingües tardíos).
Se estima, de manera empírica, que los dominico-americanos y/o domínico-europeos de primera y segunda generación y los "bilingües tardíos" deben ser unos 200,000 ciudadanos, lo que va en franco crecimiento.
¿A quién se considera domínico-americano y domínico-europeo de primera generación y los "bilingües tardíos"? Un domínico-americano y domínico-europeo de primera generación es el hijo de un inmigrante dominicano que nació, se crió y se formó en uno de los países anteriormente mencionados. Como ejemplo, se podría citar el caso de mis hijos que una que nació y se desarrollo en Europa y tres nacieron y se desarrollaron en New York). Los de segunda generación son los hijos de la diáspora de primera generación.
Los "bilingües tardíos" son los que nacieron en la República Dominicana, cuyos padres emigraron con ellos cuando eran muy pequeños o adolescentes (varios ejemplos serian: ex presidente Leonel Fernández; y los escritores; Junot Díaz y Julia Alvares)
Es bueno destacar que las características de los "bilingües tardíos" se parecen mucho a la de los domínico-americanos y domínico-europeos de primera generación, y pueden ser, incluso, confundidos. Pero estos (los "bilingües tardíos) tienen una peculiaridad fácil de notar, ya que se identifican casi siempre con los procesos políticos, cultura, música, tradiciones y culinaria del país de origen de sus padres.
En la actualidad, otros Estados, al igual que la República Dominicana, necesitan vincular ese activo o capital humano (diáspora de primera generación) con el proceso de desarrollo.
La experiencia más interesante la tenemos con Israel, que tiene programas que van desde mantener su diáspora culturalmente conectada, vía culinaria, religión, historia e intercambios de vinculación. Ello se debe a que en el 99.99% de los casos, los miembros de una diáspora de primera, segunda y tercera generación así como los "bilingües tardíos" tienden a ayudar al país de origen de sus padres, lo cual influye decisivamente en el desarrollo de esa nación.
Resulta útil analizar la obra del checo-británico Ernest André Gellner "Nations and Nationalism" (1983), la más brillante teoría sobre el papel de las diásporas.
Igualmente pertinente es prestar atención a la teoría sobre la sociedad post industrial, del polaco-americano Danile Bell (1930-1975), ex catedrático de las universidades de Columbia y Harvard, quien establece que en esa sociedad post industrial, que ya empezamos a vivir hace unos años, lo principal no será la producción de bienes materiales, ni el dinero, ni los recursos naturales, sino los recursos humanos calificados.
Apunta el autor antes mencionado, que especialmente importante es aquel recurso humano capaz de producir ideas innovadoras donde se implementen la ciencia del comportamiento y la tecnología para el bienestar de la humanidad y la satisfacción de servicios a los seres humanos, entre ellos los de salud, educación, vivienda y alimentación.
Somos de opinión que la República Dominicana debería pensar en establecer algún tipo de programa o iniciativa para vincular al proceso de desarrollo de nuestro país a esos 200,000 ciudadanos dominicanos de primera y segunda generación, al igual que a los "bilingües tardíos".
¿Como rescatar a los domínico-americanos, los dominico-Europeos de primera generación, y a los Late Bilinguals? Podría ser mediante lo siguiente:
1- Implementar programas de rescate de esas generaciones, básicamente en los Estados Unidos y Europa.
2- Concebir iniciativas o programas en el presente, pero con una visión de futuro, capaz de influir decisivamente en la sociedad dominicana post industrial, como predijo Daniel Bell.
3- El Estado debe crear una nueva cultura o relación entre el dominicano que vive en República Dominicana con el que reside en el exterior.