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jueves, 22 de noviembre de 2012

Una cosa trae la otra

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RAFAEL PERALTA ROMERO
Artículo enviado a Ecos del Sur.
 
Parece  llegar a su fin  la  apatía política que ha venido caracterizando a gruesos segmentos de la población  joven de República Dominicana de las últimas tres décadas, cuando la democracia ha  mostrado su incipiente desarrollo.  Los jóvenes estuvieron tranquilos, quizá ensimismados  en filosofías jinglerianas de “pasarla  bien”.

Tal vez ahora haya que agradecer al doctor Leonel Fernández y su equipo de gobierno de los ocho años recién pasados, que miles de jóvenes  hayan quebrantado la displicencia para  rechazar  la política económica del actual gobierno y exigir que los autores de la quiebra  financiera del Estado paguen por esa acción.

Los  muchachos han  puesto en uso inteligencia e imaginación  para organizar manifestaciones civilizadas  con las que demuestran  sus aspiraciones de justicia.  Fernández ha quedado muy mal en simulacros de juicios escenificados en distintos lugares del país. Ha sido condenado a treinta años de prisión y la incautación de los bienes que detenta.

No vivimos  los tiempos en los que la Federación de Estudiantes infundía  “pensamiento y acción” a la juventud. La FED está libre de sospecha. El PLD   hizo de ese gremio un vivero de aprovechadores políticos. Pero los  seguidores del doctor Fernández persisten en buscar quién organiza las protestas.  Alguien será culpable.

Algunos han apuntado hacia el Partido Revolucionario Dominicano, pero excluyen de esa posibilidad a su presidente. El PRD no está en capacidad de  organizar esas acciones, pues  se trata de otra de las instituciones que se ha propuesto manejar el doctor Fernández. Por eso se  percibe  el vacío de oposición al que temen empresarios y grupos de opinión pública.

Fernández ha llegado a la desesperación. Se vale de un  grupo de héroes  muy bien retribuidos, para que lo defiendan.  A uno de ellos  se le fue la lengua en su defensa al providencial  ex presidente. Una senadora  despacha una perorata en la que llama ingrato a todo quien  no salga a defender a su líder. Hasta el presidente Danilo Medina resultó  salpicado.

La histeria se ha desparramado. Los que tienen algo que agradecer a Fernández  sueltan  chispas, pues  no quieren las protestas populares, pues éstas han sacado al líder de su atmósfera celeste. Olvidan que el hoyo  fiscal  –o fecal- afecta a todos, excepción de aquellos que tienen mucho que agradecer  al doctor Fernández.
 
El doctor Reinaldo Pared Pérez, secretario general del PLD y presidente del Senado, se queja de  “la cifra récord de protestas” antes de los cien días del gobierno de Medina. Vale  recordar  que después de una parranda viene la resaca.  El PLD gobierna solo, pero para que parezca democracia tiene  que haber disensión. Pues una cosa trae la otra.