RAFAEL PERALTA ROMERO
Artículo enviado a Ecos del Sur.
Artículo enviado a Ecos del Sur.
Parece llegar a su fin la apatía política que ha venido caracterizando a gruesos segmentos de la población joven de República Dominicana de las últimas tres décadas, cuando la democracia ha mostrado su incipiente desarrollo. Los jóvenes estuvieron tranquilos, quizá ensimismados en filosofías jinglerianas de “pasarla bien”.
Tal vez ahora haya que agradecer al doctor Leonel Fernández y su equipo de gobierno de los ocho años recién pasados, que miles de jóvenes hayan quebrantado la displicencia para rechazar la política económica del actual gobierno y exigir que los autores de la quiebra financiera del Estado paguen por esa acción.
Los muchachos han puesto en uso inteligencia e imaginación para organizar manifestaciones civilizadas con las que demuestran sus aspiraciones de justicia. Fernández ha quedado muy mal en simulacros de juicios escenificados en distintos lugares del país. Ha sido condenado a treinta años de prisión y la incautación de los bienes que detenta.
No vivimos los tiempos en los que la Federación de Estudiantes infundía “pensamiento y acción” a la juventud. La FED está libre de sospecha. El PLD hizo de ese gremio un vivero de aprovechadores políticos. Pero los seguidores del doctor Fernández persisten en buscar quién organiza las protestas. Alguien será culpable.
Algunos han apuntado hacia el Partido Revolucionario Dominicano, pero excluyen de esa posibilidad a su presidente. El PRD no está en capacidad de organizar esas acciones, pues se trata de otra de las instituciones que se ha propuesto manejar el doctor Fernández. Por eso se percibe el vacío de oposición al que temen empresarios y grupos de opinión pública.
Fernández ha llegado a la desesperación. Se vale de un grupo de héroes muy bien retribuidos, para que lo defiendan. A uno de ellos se le fue la lengua en su defensa al providencial ex presidente. Una senadora despacha una perorata en la que llama ingrato a todo quien no salga a defender a su líder. Hasta el presidente Danilo Medina resultó salpicado.
La histeria se ha desparramado. Los que tienen algo que agradecer a Fernández sueltan chispas, pues no quieren las protestas populares, pues éstas han sacado al líder de su atmósfera celeste. Olvidan que el hoyo fiscal –o fecal- afecta a todos, excepción de aquellos que tienen mucho que agradecer al doctor Fernández.
