POR LEONARDO PLATA, articulo enviado a Ecos del Sur
Según Wikipedia, se define la oposición, como el conjunto de organizaciones, grupos o partidos políticos y personas en lo individual que disienten y critican o impugnan los actos de la fuerza política dominante generalmente constituida en gobierno. En la República Dominicana, varios segmentos de la sociedad civil, bajo la manipulación y la influencia del principal partido político de la oposición así como otros carentes de liderazgo político, han tratado por todos los medios de crear un panorama de desestabilización y desorden en el actual gobierno democrático del Presidente Danilo Medina.
Estos grupos, las mayorías compuestas por jóvenes de la clase media, sin ideales y sin amplio conocimiento de la realidad social y política de nuestro país, solamente impulsado por la pasión, el odio y la frustración de patrioteros que no aceptan que el gobierno del Presidente Danilo Medina fue elegido democráticamente por la mayoría popular.
La manipulación mediática, a través de las redes sociales, prensa radial y televisivas tiene como objetivo crear un panorama sombrío y apocalíptico para provocar inestabilidad institucional y democrático que tanto le ha costado al pueblo dominicano, estos grupos carecen de ideas progresistas, de propuestas acertadas que tiendan a dar soluciones a los males que aún persisten en la República Dominicana. Estos personeros no aceptan que el liderazgo del presidente Danilo Medina y el Leonel Fernández, que siempre han salido victoriosos por el encima del el desorden, el caos y la falta de propuestas creíbles del PPH.
El Partido Revolucionario Dominicano, está carente de liderazgo político y atrapado en el desatino de sus más connotados dirigentes que no han sido capaces de conciliar sus ideas en el seno de su partido; y que lo único que pretenden es la destrucción del estado dominicano. Pero además un partido que ha perdido la credibilidad de la sociedad dominicana, que ya no juega su rol como organización política de oposición, como en aquellos tiempos; que ha perdido su especio que la sociedad dominicana alguna vez le confió.
El odio, el resentimiento y la frustración, jamás deben ser el motivo de inspiración para protestar contra un gobierno que ha demostrado voluntad política para encausar el país por el sendero del progreso, del desarrollo ha que siempre hemos aspirados los dominicanos, para así alcanzar el sueño de DIOS, PATRIA Y LIBERTAD.
¡Que viva la República Dominicana!
