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jueves, 17 de enero de 2013

De acuerdo con Rafael Méndez.

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POR JOSE ANTONIO MATOS
Para Ecos del Sur. 

Coincidimos plenamente con el calificativo dado por el diputado Rafael Méndez,  de la provincia Bahoruco, cuando califica de desastroso el estado de la flora, fauna y humano del entorno del lago Enriquillo, provocado por una crecida inusual, que va de un espejo de aguas, de 245 kilómetros cuadrados, a más de 430 en la actualidad, correspondiendo a un incremento de nivel de 21 metros vertical, es decir, que ha tenido un aumento en su acumulación de aguas del orden de los 185 kilómetros cuadrados. Literalmente, otro lago dentro del lago Enriquillo.

Estos datos, nos inducen a entender el grado de peligrosidad que corren las especies de flora y fauna que se ha engullido el lago, en una carrera que ha podido amainar en grado sumo, el hombre, a través de los organismos  pertinentes, evitando que el 75% de las aguas que debían ir a la Bahía de Neiba, estén engrosando el contenido dicho lago.

Nada más certero que el calificativo de desastre que le da el diputado Méndez, a una región que ha visto despojar a su sector productivo de más de 350 mil tareas de terrenos en uso de diferentes vocaciones, que van, desde pecuaria a la agrícola de diferentes vertientes, a una región que ha presenciado un descenso en un momento del 50% de su ganadería vacuna y el total, relativamente de otras crianzas, que ha visto ejemplares  de ganado de pura raza lechera, valorados en el momento hasta en más de cincuenta mil pesos dominicanos, montados en un camión, vendidos por su escasa carne en menos de los diez mil.

Ese calificativo toma vigencia en la conciencia del ciudadano que se detiene a ponerse en los calzados de aquel que como quien suscribe pasó de tener cerca de 200 unidades de reses y al paso del ciclón George, el 23-9-1998, para quedar en cero al paso de los días y recibir, como compensación, el despojo hipotecario de la propiedad, por el adecuadamente llamado, Bagrícola,  arrasada por las aguas y lodos de un desfogue irresponsable y criminal de la presa de Sabana Yegua, produciendo un caudal estimado en 10,300 metros cúbicos por minuto, evento fundamental para el desbarate del dique de MENA, ó  Trujil,  como le llama el comunicador Damero, don  Santos Méndez.

Estamos contestes en que las soluciones deben ser de desastre, “A grandes Males, Grandes Remedios”, señor presidente de nuestra república. Compartimos casi en  su totalidad lo expresado en la crónica periodística publicada en el día de ayer por el periodista Teuddy  Ariel  Sánchez sobre lo expresado por el diputado Méndez.