POR JOSE ANTONIO MATOS
Para Ecos del Sur.
La problemática política nacional, le presenta un menú de opciones y panoramas, tan inciertos como los nubarrones que afloraron a la mente del dominicano, las expresiones del entrante gobernante actual, cuando dijo que había recibido un estado, cual ciudadanos Gallegos, que habiendo encontrado un maletín, y al guardárselo para su apertura y repartición, se encontraron en el interior, en vez de dinero, un montón de facturas por pagar.
Un partido, el revolucionario dominicano, mayoritario, con un desempeño de un 47% de la votación, en el referente electoral próximo pasado y una alta aceptación en el paladar político de la mayoría del ciudadano, no puede sucumbir ante un poder nacional indebidamente distribuido y evidentemente manipulado por un político que exhibe un poder omnímodo en todo el territorio nacional.
Acabamos como dominicanos y como miembros de ese partido de ver uno de los espectáculos más lacerantes que se le puede hacer a la democracia y a la partidocracia que prima no solo en nuestro país, sino que en la mayor parte del mundo, a un tribunal superior electoral, darle aquiescencia a un proceso supuestamente disciplinario interno del PRD, a una minoría jerárquica, orgánica y popular, que verdaderamente a violado las reglas de juego, tanto internas, como a los estatutos perredeístas.
Hemos contemplado el deprimente espectáculo, el lunes 14 de enero 2013, un pisoteo ciudadano, con un estado, brindando una fuerza pública policial a una facción minoritaria de ese partido, con más de dos centenares de policías, colmando de humos lacrimógenos, nublando todo un vecindario residente y laboral, al entorno de la casa escogida para tal ignominia, en similares proporciones en que se ennegrece la memoria de los patriotas que nos legaron esta dominicanidad.
Dos diputados por el voto de ese partido, a nombre de calidades no atribuidas estatutariamente y parte beligerante en el conflicto interno, con declaraciones de prensa, uno de ellos, menos de cinco días antes del enjuiciamiento, ofensiva hacia uno de los afectados, nada más y nada menos, que al perredeísta más votado de por vida, en cuanto a cantidad de votos obtenidos, presidente ad-vitan de ese partido, el cual, hace menos de un año protagonizó uno de los esfuerzo mayores para que su partido llegue al gobierno, mientras sus detractores estaban sentados y otros en labores contrarias a esos propósitos.
Don Hipólito Mejía, líder indiscutible de más del 80% del perredeísmo, juzgado junto a un grupo de dirigentes, que no debieron asistir a ese show de mal gusto, que representan a la inmensa mayoría, orgánica y dirigencial, entre las que cuenta al presidente en funciones, el secretario general y la inmensa mayoría de los vice-secretarios generales, la secretaria de organización y sus sub-secretarios, las comisiones de finanzas, agropecuarias, educación, la mujer, etcétera, son la gran mayoría. Deben seguir dando funcionalidad al partido, que el presidente actual no lo hace, con el soporte legal, que todos conocemos, para al final de los tiempos electorales, no importa la nublazón de hoy, que como decía nuestro inolvidable doctor José Francisco Peña Gómez, “Nunca es Más Oscura la Noche, Que Cuando Va Amanecer”.
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