POR JOSE ANTONIO MATOS
Para Ecos del Sur.
La crisis que vive el partido revolucionario dominicano en la actualidad, que no es la primera ni creemos que sea la última, tiene niveles de alerta roja, como dirían los meteorólogos, en cuanto a los huracanes, parece hacer su clímax el día de mañana, en el mismo lugar en que hace 25 años, protagonizó el PRD, con parte de los protagonistas de hoy.
En aquella ocasión, perredeístas de todos los niveles, cometieron errores, cuya sumatoria provocó una balacera en el interior del hotel en el que mañana se pretende realizar un encuentro perredeísta, que esperamos no sea reeditado, pero que si sabemos que dada la actitud del ingeniero Vargas y parte de sus acólitos, pinta color de hormiga, para decirlo en buen dominicano.
El diputado Rafael Vásquez (Fiquito), de los actores principales en aquella situación, parte de un sector del partido revolucionario dominicano, que desde el poder desoyó el mandato de la mayoría, desconociendo los resultados de un gusto popular volcado evidentemente a favor de lo que representaba el ex vicepresidente de la república, y ex presidente de la misma, licenciado Jacobo Majluta Azar. No fue suficiente la presencia de la figura del mayor líder conocido en nuestra partidocracia, doctor José Francisco Peña Gómez, del lado de los llamados oficialistas del momento, para que la fuerza de la base, dirigencia y organismos, expresaran en hechos su rechazo al sector oficial.
Por ser tan letal el enfrentamiento intestino que afloró en ese episodio, que llevó al ostracismo político a muchos de sus actores, sobre todo a los que no tenían razón, lógico, del oficialismo, pudiéndose reciclarse algunos de ellos, al través de recomposiciones coyunturales a lo interno, hasta la fecha, de ambos lados, registrándose carreras serpenteantes en figuras del momento, de trayectorias poco comunes.
El caso de Vásquez, novedoso, 25 años de aquellos momentos, hoy representa la punta de lanza de los propósitos exclusionistas de presidente partidario actual, fungiendo como presidente de un consejo disciplinario, que a demás de que fue establecido ilegalmente, lo menos que se esperaría, que por la beligerancia pública e interna de Vásquez y el fiscal, debieron usar la figura del derecho denominada inhibición.
Todo sondeo ó ejercicio de medición de la opinión de público perredeísta ó no, indican un alto rechazo a la decisión de expulsión decretada por el tribunal de marras, arrojando rechazo hasta del 90% , la aceptación del ingeniero Vargas reducidas a su mínima expresión, en estos momentos, debe evitar caer en el ostracismo en que cayeron otros conmilitones. Se puede sacar la pata con tiempo, decían “Pototo y Filomeno”, si quien suscribe fuera del entorno de Vargas, le sugeriría proponer una salida de emergencia, que consistiría en la escogencia de una figura neutral como presidente del partido, de los perfiles del licenciado Hatuey Decamps, ó él mismo Decamps, una consensuada repartición de la dirección nacional del partido, adelantar una convención de aclamación de ese consenso, y correr todos hacia una convenció en el año 2014 de elección del candidato presidencial, y… A correr fanáticos, como diría Simón Alfonso.
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