POR BENY PICHARDO
Desde España para Ecos del Sur.
Negar los grandes y buenos aportes que nos brindan las redes sociales seria tratar de ocultar el sol con los dedos, pero por supuesto dependiendo del uso que cada individuo sea capaz de manejar, de publicar, y de aprovechar.
Es muy obvio la inmensa de informaciones que provenían de manera muy marcada de algunos adultos, dejando al libre pensamiento de millones de lectores un comportamiento infantil, informaciones de imágenes que muchas llamarían la atención, dejando al desnudo sus más intima vida familiar.
A veces la orientación a los adolescentes de procurar un buen úso de las redes sociales, es contrario en algunos adultos, parecería ser ellos los adolescentes, incluyendo figuras con carreras educativas, religiosas, abogados, comunicadores, entre otras, donde todo cuanto sucede en sus vidas privadas de inmediato lo llevan a la redes sociales, y peor aún con personas a sus entornos.
Adultos adolescentes que parecerían no quemar la fiebre, y mantener un control de cuales imágenes personales publicar.
A este le sumamos la forma despectivas, y ataques a figuras que dignamente se preocupan, luchan, por un mejor porvenir de su país, sin importar del cual se tratare.
Lo que he de llamar la atención que son adultos con todo su sano juicio dedicados a esta práctica de publicar, comentar todo cuanto le venga en gana de su vida privada, como a veces la de otras personas.
Adultos adolescentes, donde nadie se escapa de enterarse de su cotidianidad. Adultos adolescentes que superan a los verdaderos adolescentes en tales prácticas.
Existirían posiblemente imágenes que bien servirían para dar a conocer sus buenas actividades culturales, deportivas, turistas, logros, actividades futuras, homenajear al mérito, y esfuerzo de los demás, pero no aquellas que incluyan vida sentimental, diferencias personales con alguien, ataques personales a la gestión del más simple, y común ciudadano.
Adultos adolescentes, que por tales acciones se ven luego envueltos gratuitamente en serios problemas judiciales, familiares, y todo por no aprender a dar ejemplo a los demás, olvidando que las redes sociales permiten elegir la vía de su buen uso, el bueno o el malo.
Las redes sociales no piensan, quien piensa y brinda datos a las mismas es usted, por lo tanto la responsabilidad es totalmente de quienes antes ellas son débiles, y a veces adultos adolescentes.