POR RUDDY L. GONZALEZ
Están en su legítimo derecho todos aquellos sectores nacionales, y regionales, que aspiran a que sea una realidad la carretera Cibao-Sur, que de primera intención conectaría ciudades tan importantes como Santiago y San Juan de la Maguana, capitales de dos provincias que ocupan lugares de importancia en lo que respecta a la producción agrícola.
Pero también merece prestarse atención a los sectores nacionales, y regionales, que viven preocupados por la conservación del medio ambiente, entiéndase la protección de nuestros ríos, arroyos y, por ende, los nacimientos de esas fuentes acuíferas.
En ese asunto, antes de las autoridades dar un veredicto respecto a si conviene o no la construcción de esa obra, hay que consultar expertos en medio ambiente, en nacimientos de ríos, en conservación de la vegetación, etc, para posteriormente actuar apegado a la verdad.
El país está pendiente a lo que se decida respecto al proyecto de construcción de la carretera Cibao-Sur, el cual –entendemos- no debe precipitarse, y tomar en cuenta el elevado costo que ello conlleva.
Frank Moya Pons, ex ministro de Medio Ambiente, en una reciente entrega sobre el tema, considera que "los proponentes de la nueva carretera entre Santiago y San Juan de la Maguana deberían considerar el impacto económico y ambiental que tendrá sobre la Cordillera Central, sus ríos y sus bosques.
Señala asimismo que ya el Cibao y el Sur están comunicados por los pasos Constanza-San José de Ocoa, en el mismo corazón de la cordillera Central, con accesos desde el Cibao por Jarabacoa y Bonao.
Otro paso es desde Piedra Blanca hasta Las Carreras, pasando por Rancho Arriba y San José de Ocoa. La tercera, más corta y alejada del Cibao, cruza desde Villa Altagracia a San Cristóbal.
Las comunidades de la Línea Noroeste tienen contacto directo con el Sur a través de la Carretera Internacional, que sirve parcialmente de frontera con Haití, y que también cruza la cordillera Central.
Sin lugar a duda, la propuesta para la nueva carretera sería un incentivo de primer orden para el auge económico en las regiones Norte y Sur. Pero si con ello vamos a destruir el recurso más prodigioso con que nos ha dotado la naturaleza: el agua que fluye de la cordillera Central, a través de todos sus flancos, sin ningún temor podemos proclamar entonces que ese proyecto no es viable
Pero también merece prestarse atención a los sectores nacionales, y regionales, que viven preocupados por la conservación del medio ambiente, entiéndase la protección de nuestros ríos, arroyos y, por ende, los nacimientos de esas fuentes acuíferas.
En ese asunto, antes de las autoridades dar un veredicto respecto a si conviene o no la construcción de esa obra, hay que consultar expertos en medio ambiente, en nacimientos de ríos, en conservación de la vegetación, etc, para posteriormente actuar apegado a la verdad.
El país está pendiente a lo que se decida respecto al proyecto de construcción de la carretera Cibao-Sur, el cual –entendemos- no debe precipitarse, y tomar en cuenta el elevado costo que ello conlleva.
Frank Moya Pons, ex ministro de Medio Ambiente, en una reciente entrega sobre el tema, considera que "los proponentes de la nueva carretera entre Santiago y San Juan de la Maguana deberían considerar el impacto económico y ambiental que tendrá sobre la Cordillera Central, sus ríos y sus bosques.
Señala asimismo que ya el Cibao y el Sur están comunicados por los pasos Constanza-San José de Ocoa, en el mismo corazón de la cordillera Central, con accesos desde el Cibao por Jarabacoa y Bonao.
Otro paso es desde Piedra Blanca hasta Las Carreras, pasando por Rancho Arriba y San José de Ocoa. La tercera, más corta y alejada del Cibao, cruza desde Villa Altagracia a San Cristóbal.
Las comunidades de la Línea Noroeste tienen contacto directo con el Sur a través de la Carretera Internacional, que sirve parcialmente de frontera con Haití, y que también cruza la cordillera Central.
Sin lugar a duda, la propuesta para la nueva carretera sería un incentivo de primer orden para el auge económico en las regiones Norte y Sur. Pero si con ello vamos a destruir el recurso más prodigioso con que nos ha dotado la naturaleza: el agua que fluye de la cordillera Central, a través de todos sus flancos, sin ningún temor podemos proclamar entonces que ese proyecto no es viable
