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sábado, 2 de febrero de 2013

Condiciones laborales de las enfermeras en décadas pasadas (Artículo del domingo)

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POR VINICIO LOPEZ
Para Ecos del Sur 

Con la sorprendente muerte de Fior, una enfermera de vocación extraordinaria que  durante más de cuarenta y ocho años ininterrumpidos laboró en el Hospital Regional Jaime Mota, llegan a mis recuerdos vivencias e historias de la gran responsabilidad que tenían que cumplir estas abnegadas mujeres, que desde muy temprana edad entregaron su vida a favor de mitigar el dolor de los pacientes que acuden a nuestros hospitales aquejados de las más variadas enfermedades y dolencias.

El trabajo de enfermería sigue siendo hoy uno de los más delicados y exigentes. Afortunadamente los avances experimentados por nuestro país han ido simplificando las cosas para que este noble ejercicio profesional sea cada vez más humano. Las enfermeras del pasado tenían funciones adicionales como lavar, esterilizar y envolver guantes (además empolvarlos para facilitar la entrada de las manos) y jeringuillas que se reusaban más allá de su vida útil.  Todos los fines de semanas lavaban las camas hospitalarias y brillaban los porta records, siempre bañaban sus pacientes y extremaban los cuidados hasta más allá del deber.

Las más experimentadas aplicaban anestesia a los pacientes que necesitaban ser operados, siempre a vida o a muerte, como se decía en esa época.  Pero esto no era suficiente, porque una vez aplicada la anestesia pasaban a ser ayudantes e instrumentistas del cirujano.  Durante el acto quirúrgico también debían estar atentas a que no se saliera de la vena la aguja del suero, por la cual adicionalmente también se transfundía la sangre cuando era necesaria.  También eran expertas en realizar venodisección (cirugía menor para localizar una vena en pacientes) para hidratación o transfusión sanguínea en personas en estado de shock.

Como no se conocían los catéteres endovenosos todas las soluciones se ponían con agujas, lo que causaba que una y otra vez las enfermeras debieran canalizar las mismas  venas, debido a que al menor movimiento las agujas se salían y las soluciones iban cayendo en los tejidos periféricos ocasionando a veces grandes áreas de edemas. Reconozcamos esas heroínas y también a la nueva generación que se especializa cada vez más para dar calidad en el servicio.