POR AMPARO CHANTADA.
La lenta y continua subida de las aguas del lago Enriquillo ha dado, sin lugar a dudas, “mucha agua de beber” a los científicos y no, del país. Fueron muchas las conjeturas, fueron muchas las opiniones: pero las aguas siguieron su ascensión causando dolores de cabeza a los habitantes de la zona que vieron las tierras anegadas quemando las palmeras, los plátanos y desplazando las áreas de pastos.
Aparentemente, son los únicos preocupados porque, la Dirección de Ordenamiento Territorial del Ministerio de Economía y Desarrollo no actuó, no le dio la importancia que reviste la situación.
Eso sí, antes de las elecciones, distribuyó sus dádivas a los síndicos del PLD y desapareció de la escena regional sin aportar respuestas ni a corto, mediano menos a largo plazo.
Esa dependencia no fue capaz de organizar una Conferencia Internacional. Menos los haitianos que “no están en eso” y todos dejaron de ordenar o proyectar el territorio con las políticas públicas que necesitaba la zona donde las Aduanas, el paso Internacional, las carreteras, el Mercado Internacional y de productores locales, están anegadas, han desaparecido del mapa.
Es probable que se fabricaran excusas y, entre ellas, alegar que los diagnósticos fueron muchos y que por lo tanto, las soluciones o políticas a aplicar no son evidentes. Osiris de León dijo que “eran las aguas acumuladas en las entrañas de las Sierras” que causaban la subida de las aguas, conclusión: hay que esperar que deje de llover y el lago descenderá solo.
El ingeniero Reynoso dijo que eran las aguas del río Yaque del Sur que se “enfilaban directo en el lago” conclusión: recomendó obras de ingeniería hidráulica que se tragarán millones de pesos y … las aguas de los dos lagos no bajarán y se demostrará que no eran esos los diagnósticos, porque todos – excepto el nuestro - se olvidaron del otro lago (como si existiera una frontera) el Azuei, que es más elevado que el Enriquillo y que esa inundación y ascenso de las aguas, se iniciaron del lado haitiano, primero y después del lado dominicano.
La lenta y continua subida de las aguas del lago Enriquillo ha dado, sin lugar a dudas, “mucha agua de beber” a los científicos y no, del país. Fueron muchas las conjeturas, fueron muchas las opiniones: pero las aguas siguieron su ascensión causando dolores de cabeza a los habitantes de la zona que vieron las tierras anegadas quemando las palmeras, los plátanos y desplazando las áreas de pastos.
Aparentemente, son los únicos preocupados porque, la Dirección de Ordenamiento Territorial del Ministerio de Economía y Desarrollo no actuó, no le dio la importancia que reviste la situación.
Eso sí, antes de las elecciones, distribuyó sus dádivas a los síndicos del PLD y desapareció de la escena regional sin aportar respuestas ni a corto, mediano menos a largo plazo.
Esa dependencia no fue capaz de organizar una Conferencia Internacional. Menos los haitianos que “no están en eso” y todos dejaron de ordenar o proyectar el territorio con las políticas públicas que necesitaba la zona donde las Aduanas, el paso Internacional, las carreteras, el Mercado Internacional y de productores locales, están anegadas, han desaparecido del mapa.
Es probable que se fabricaran excusas y, entre ellas, alegar que los diagnósticos fueron muchos y que por lo tanto, las soluciones o políticas a aplicar no son evidentes. Osiris de León dijo que “eran las aguas acumuladas en las entrañas de las Sierras” que causaban la subida de las aguas, conclusión: hay que esperar que deje de llover y el lago descenderá solo.
El ingeniero Reynoso dijo que eran las aguas del río Yaque del Sur que se “enfilaban directo en el lago” conclusión: recomendó obras de ingeniería hidráulica que se tragarán millones de pesos y … las aguas de los dos lagos no bajarán y se demostrará que no eran esos los diagnósticos, porque todos – excepto el nuestro - se olvidaron del otro lago (como si existiera una frontera) el Azuei, que es más elevado que el Enriquillo y que esa inundación y ascenso de las aguas, se iniciaron del lado haitiano, primero y después del lado dominicano.
¿Qué había que hacer? Reubicar y asentar: poblaciones, frontera, mercado, infraestructuras viales y ganado; formar un observatorio científico internacional y permanente. El proceso es irreversible, somos víctimas de las subidas de las aguas de los Océanos, del cambio climático y por lo tanto, necesitábamos ayuda internacional. Nada más, actuar.
