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domingo, 3 de febrero de 2013

Ya el PRD no tiene remedio

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POR MANUEL VOLQUEZ, para Ecos del Sur
 
Mal haría la iglesia Católica en mediar en el conflicto del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Hay que dejar que sus dirigentes resuelvan los problemas.

La ambición de poder de los dinosaurios del partido blanco han tronchado los sueños de miles de perredeístas que hoy se sienten impotentes y desesperados al ver cómo Miguel Vargas Maldonado e Hipólito Mejía han fraccionado esa organización en dos al mantener un pugilato por el control de esa entidad.

Esas huestes siempre han sido así, anarquistas, desordenados, altaneros, incapaces de ponerse de acuerdo para solucionar sus propias trifulcas. Se han pasado todos estos años proponiendo diálogo a través de los periódicos para arribar a un acuerdo satisfactorio, pero en el fondo practican la distención. Es decir, predican con la doble moral.

Lo ocurrido recientemente en el local de la Casa Nacional es una evidencia de no están preparados para dirimir las divergencias internas, pues no respetan las decisiones de los organismos internos. Una mano milagrosa impidió que ocurrieran muchas muertes en los enfrentamientos a balazos y sillazos.

Los videos muestran a personas disparando hacia varias direcciones, y sin embargo nadie murió. Dios estuvo ahí y evitó una tragedia. Daba la impresión de que se estaba en medio de una guerra donde se ponía en riesgo la vida de cientos de personas que allí se encontraban.

Ya el PRD no tiene remedio. Es una organización de masas cuyos dirigentes la han convertido en una vergüenza nacional. Nadie cree ni tiene confianza en un partido que es incapaz de resolver sus problemas y, obviamente, no está en capacidad para gobernar al país porque si no pueden gobernarse asimismo, cómo pretenderán dirigir a una población como la dominicana.

Como no pueden entenderse entre sí, ahora quieren desviar la atención del país acusando al ex presidente Leonel Fernández y al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) del desastre que impera en el PRD. Asumiendo que tengan razón (y son falsos esos argumentos), entonces debe darles vergüenza salir con esa excusa.
 
El cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, monseñor Agripino Núñez Collado y ningún miembro de la Iglesia Católica deben rechazar cualquier solicitud de mediación en ese pleito. Es más, creo que la mejor solución es que se ese partido se divida y cada quien forme tienda aparte, para bien de la sociedad dominicana que ya está harta de los pleitos de esa gente.

José Francisco Peña Gómez siempre decía que “al PRD sólo lo derrota el PRD”. Esa frase cae con anillo al dedo en estos momentos en que esa organización está a punto de ser sepultada por sus propios dirigentes.

¡Pobres perredeistas! Lo lamento por muchos amigos que militan en ese partido, que hoy me confiesan su decepción.

Del PRD han surgido varios partidos (el PRI, el BIS, PRSD, PLD) y ha sido en medio de una lucha de intereses, la ambición irracional, el irrespeto y la torpeza de la cúpula dirigencial. Los medios de comunicación debieran contribuir con la paz que necesita la población, dejando de darle cobertura a esos conflictos, de los dimes y diretes, a los que nos tienen acostumbrados los perredeistas de la cúpula.