POR FREDY PEREZ ESPINOSA
Para Ecos del Sur
Está comprobado científicamente que la contaminación por Ruido es dañina a la salud humana. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el límite tolerable para que los efectos del Ruido sean nocivos a las personas es de 65 decibeles. Sin embargo, un informe publicado por la Universidad de Estocolmo, para la OMS, considera los 50 decibeles como el límite superior deseable. De ahí que, cada país ha adoptado una legislación específica para regular el Ruido y los problemas que ocasiona.
De acuerdo a los entendidos en la materia, los daños que produce el Ruido en los seres humanos se clasifican en auditivos y no auditivos. A su vez, los no auditivos se subdividen en fisiológicos y psicológicos.
La pérdida de la audición (hipoacusia), lo mismo que el desplazamiento (permanente o temporal) del umbral de audición son los efectos auditivos más comunes en las personas expuestas a la Contaminación por Ruido o Contaminación Sónica. Mientras que por otra parte, el estrés, problemas conductuales, dificultad para conciliar el sueño o despertarse cuando ya se está dormido, la irritabilidad y otras secuelas, son daños psicológicos ocasionados por sonidos molestos.
Los daños fisiológicos provocados por el Ruido son los más peligrosos para las personas, ya que aumentan la presión arterial, producen irregularidades en la irrigación sanguínea a nivel cerebral, son causa eficiente de trastornos digestivos, incrementan la aceleración el ritmo cardíaco, causan dificultades a nivel de la visión, entre otros efectos.
En la ciudad de Barahona, específicamente en la Avenida Enriquillo, asistimos a un verdadero infierno que atenta contra la salud de las personas que habitan en los sectores y barrios aledaños a la misma e inclusive de aquellas aún más distantes. Restaurantes al aire libre, vehículos con potentes equipos de música, bares, licor store, billares y demás yerbas (hierbas), son los que se encargan de provocar Ruidos que sobrepasan por mucho los 100 decibeles, sin que las autoridades correspondientes hagan el más mínimo esfuerzo por resolver esta situación.
El Ministro de Interior y Policía debería darse un vueltecita por Barahona (Tomando como modelo al Presidente Medina) , concretamente, por la Avenida Enriquillo, un sábado cualquiera, después de las 10:00 p.m., y podrá observar a las Sodoma y Gomorra de nuestros días: calles y aceras bloqueadas, menores consumiendo alcohol y jugando dinero en billares, borrachos por doquier, peleas frecuentes, tiros al aire, entre otras acciones vandálicas y para colmo de males una música infernal que no deja dormir a las personas.
Recomiendo al Ministro de Interior y Policía, que debería hacerse acompañar, en su visita de observación a Barahona, del Ministro de Medio Ambiente y del Procurador General para la Defensa de Medio Ambiente y así conformar una comisión que nos ayude resolver un mal endémico que nos viene afectando a los barahoneros por muchos años.
Las autoridades locales nuestras, tanto a nivel municipal como gubernamental, no se dan por enterados ante “LA TRAGEDIA” que viven miles de familias en Barahona, por la Contaminación Sónica en la Avenida Enriquillo, y se han convertido en una versión moderna de “LA CARABINA DE AMBROSIO”.
Ante tan patética realidad, que nadie, absolutamente nadie puede desmentir, tengo que volver a repetir una famosa frase del célebre comediante mexicano, Roberto Gómez Bolaños (Chespirito):
¿Y AHORA, QUIEN PODRA DEFENDERNOS?
Para Ecos del Sur
Está comprobado científicamente que la contaminación por Ruido es dañina a la salud humana. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el límite tolerable para que los efectos del Ruido sean nocivos a las personas es de 65 decibeles. Sin embargo, un informe publicado por la Universidad de Estocolmo, para la OMS, considera los 50 decibeles como el límite superior deseable. De ahí que, cada país ha adoptado una legislación específica para regular el Ruido y los problemas que ocasiona.
De acuerdo a los entendidos en la materia, los daños que produce el Ruido en los seres humanos se clasifican en auditivos y no auditivos. A su vez, los no auditivos se subdividen en fisiológicos y psicológicos.
La pérdida de la audición (hipoacusia), lo mismo que el desplazamiento (permanente o temporal) del umbral de audición son los efectos auditivos más comunes en las personas expuestas a la Contaminación por Ruido o Contaminación Sónica. Mientras que por otra parte, el estrés, problemas conductuales, dificultad para conciliar el sueño o despertarse cuando ya se está dormido, la irritabilidad y otras secuelas, son daños psicológicos ocasionados por sonidos molestos.
Los daños fisiológicos provocados por el Ruido son los más peligrosos para las personas, ya que aumentan la presión arterial, producen irregularidades en la irrigación sanguínea a nivel cerebral, son causa eficiente de trastornos digestivos, incrementan la aceleración el ritmo cardíaco, causan dificultades a nivel de la visión, entre otros efectos.
En la ciudad de Barahona, específicamente en la Avenida Enriquillo, asistimos a un verdadero infierno que atenta contra la salud de las personas que habitan en los sectores y barrios aledaños a la misma e inclusive de aquellas aún más distantes. Restaurantes al aire libre, vehículos con potentes equipos de música, bares, licor store, billares y demás yerbas (hierbas), son los que se encargan de provocar Ruidos que sobrepasan por mucho los 100 decibeles, sin que las autoridades correspondientes hagan el más mínimo esfuerzo por resolver esta situación.
El Ministro de Interior y Policía debería darse un vueltecita por Barahona (Tomando como modelo al Presidente Medina) , concretamente, por la Avenida Enriquillo, un sábado cualquiera, después de las 10:00 p.m., y podrá observar a las Sodoma y Gomorra de nuestros días: calles y aceras bloqueadas, menores consumiendo alcohol y jugando dinero en billares, borrachos por doquier, peleas frecuentes, tiros al aire, entre otras acciones vandálicas y para colmo de males una música infernal que no deja dormir a las personas.
Recomiendo al Ministro de Interior y Policía, que debería hacerse acompañar, en su visita de observación a Barahona, del Ministro de Medio Ambiente y del Procurador General para la Defensa de Medio Ambiente y así conformar una comisión que nos ayude resolver un mal endémico que nos viene afectando a los barahoneros por muchos años.
Las autoridades locales nuestras, tanto a nivel municipal como gubernamental, no se dan por enterados ante “LA TRAGEDIA” que viven miles de familias en Barahona, por la Contaminación Sónica en la Avenida Enriquillo, y se han convertido en una versión moderna de “LA CARABINA DE AMBROSIO”.
Ante tan patética realidad, que nadie, absolutamente nadie puede desmentir, tengo que volver a repetir una famosa frase del célebre comediante mexicano, Roberto Gómez Bolaños (Chespirito):
¿Y AHORA, QUIEN PODRA DEFENDERNOS?
