La muerte del presidente Hugo Chávez, acaecida ayer por complicaciones derivadas de una cuarta cirugía de cáncer, conmueve y entristece a Venezuela y a toda América, que han perdido a uno de sus líderes más esclarecidos del último medio siglo, cuyo ideal de justicia social fue faro que iluminó de esperanza a todos los pueblos oprimidos del mundo.
El presidente Chávez sucumbió ante el tumor maligno que le fue detectado en junio de 2011 y operado repetidas veces en Cuba, y aunque trasladado en condiciones estables a un hospital militar de Caracas, expiró en la tarde de ayer.
Emergió en la historia venezolana como el oficial del Ejercito que en 1992 encabezó un fallido golpe de Estado contra el presidente Carlos Andrés Pérez, después de una gran poblada provocada por la aplicación de medidas de ajustes económicos exigidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Siete años después alcanzó la presidencia de la República por vía del voto popular.
El mismo presidente Chávez sobrevivió a una asonada cívico-militar y pudo después promover una nueva Constitución Política que sirvió de sostén a la nueva República Bolivariana y a su proyecto de instaurar un socialismo acorde a las realidades del siglo XXI, que incluían sustanciales reformas sociales, económicas y políticas.
La solidaridad de Chávez con pueblos y gobiernos se expresó a través de Petrocaribe, un novedoso programa de suministro de petróleo, con crédito parcial a 25 años con un interés de apenas el dos por ciento y lo que hoy, sin pérdidas para Venezuela, significa un respiro para naciones de Centroamérica y el Caribe que pueden sobrellevar la costosa factura petrolera.
Tan elevado era el espíritu internacionalista de ese hijo de Bolívar que su gobierno llegó a subsidiar los precios del petróleo a favor de consumidores de zonas empobrecidas de Estados Unidos, donde Venezuela opera una de las más importantes distribuidoras de derivados del carburante y se resalta también su desinteresada ayuda al pueblo haitiano.
El presidente Chávez sucumbió ante el tumor maligno que le fue detectado en junio de 2011 y operado repetidas veces en Cuba, y aunque trasladado en condiciones estables a un hospital militar de Caracas, expiró en la tarde de ayer.
Emergió en la historia venezolana como el oficial del Ejercito que en 1992 encabezó un fallido golpe de Estado contra el presidente Carlos Andrés Pérez, después de una gran poblada provocada por la aplicación de medidas de ajustes económicos exigidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Siete años después alcanzó la presidencia de la República por vía del voto popular.
El mismo presidente Chávez sobrevivió a una asonada cívico-militar y pudo después promover una nueva Constitución Política que sirvió de sostén a la nueva República Bolivariana y a su proyecto de instaurar un socialismo acorde a las realidades del siglo XXI, que incluían sustanciales reformas sociales, económicas y políticas.
La solidaridad de Chávez con pueblos y gobiernos se expresó a través de Petrocaribe, un novedoso programa de suministro de petróleo, con crédito parcial a 25 años con un interés de apenas el dos por ciento y lo que hoy, sin pérdidas para Venezuela, significa un respiro para naciones de Centroamérica y el Caribe que pueden sobrellevar la costosa factura petrolera.
Tan elevado era el espíritu internacionalista de ese hijo de Bolívar que su gobierno llegó a subsidiar los precios del petróleo a favor de consumidores de zonas empobrecidas de Estados Unidos, donde Venezuela opera una de las más importantes distribuidoras de derivados del carburante y se resalta también su desinteresada ayuda al pueblo haitiano.
La integración regional fue siempre sueño y devoción del comandante Chávez, tanto así que impulsó la creación de la Alianza Bolivariana (Alba), que pone énfasis en la lucha contra la pobreza y la exclusión social en el continente, y el Área de Libre Comercio de las Américas (Alca), efectivo mecanismo de unificación comercial basado en la equidad e igualdad, así como la inclusión de Caracas en la Zona de Mercado de Suramérica (Mercosur).
Gobierno y pueblo dominicanos guardarán eterna deuda de gratitud hacia el presidente Hugo Chávez, un auténtico amigo y aliado de la patria de Duarte por cuyos hijos siempre dispensó admiración, respeto, comprensión y solidaridad. Paz a los restos de este patriota y líder de América y ruegos al Altísimo para que sus anhelos de redención social sobrevivan a su lamentable muerte física.

