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martes, 5 de marzo de 2013

OPINION: Ahora más que nunca oremos por el Presidente Hugo Chávez

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POR VINICIO FELIZ LOPEZ
Para Ecos del Sur

Es rotación  obligatoria para todos los que hemos hecho la especialidad de Anestesiología y Reanimación el entrenamiento en las áreas de cuidados intensivos de nuestros hospitales y centros médicos privados.  En éstas son colocados los pacientes en estado crítico, donde solo un débil hilo separa la vida de la muerte. Todo el personal es capacitado con esmero para poder dominar las complejas técnicas, los complejos medicamentos, los delicados procedimientos médicos y medios diagnósticos que son necesarios.

Es por este conocimiento que me siento altamente pesimista en relación a la condición de salud de ese gran hombre bolivariano de América, el Presidente Hugo Chávez Frías. Son múltiples y devastadores los factores que tiene que vencer para lograr su recuperación de la salud, que de producirse sería a muy largo plazo. Los efectos de las reintervenciones quirúrgicas son siempre riesgosos, y mucho más cuando las causas de éstas están relacionadas con cirugías tan cruentas y extensas como las del cáncer.

Por otro lado, los medicamentos y los tratamientos con radiaciones producen enormes daños a las defensas del cuerpo, provocan anemias y disminuyen la producción de plaquetas, entre otros muchos efectos colaterales indeseables.  Todo ello facilita que gérmenes infecciosos se desarrollen en un cuerpo debilitado y causen infecciones oportunistas que pueden dar al traste con la vida de los pacientes.

En el caso del Presidente Chávez las informaciones disponibles hablan de una severa enfermedad infecciosa respiratoria, que como es todos conocido afecta la oxigenación de todos los tejidos del cuerpo.  Sin oxígeno no hay vida, y en la medida que progresa la infección como consecuencia de unas defensas corporales debilitadas se va comprometiendo más y más esta función vital, que adicionalmente provoca graves efectos metabólicos que agravan el estado de salud, y que de no revertirse conducen a la muerte.

Oremos todos con mucha fe, amigos y enemigos, por la salud de esta gran líder latinoamericano, solidario y combativo de las injusticias sociales que ha sacrificado su salud por el bienestar de los desposeídos. Dios escuchará y hará la obra.