POR DARIO POZO RUT
Desde España para Ecos del Sur
Desde la época de las “vacas gordas” de la emigración hacia España se han producido miles de nuevos ciudadanos que orientan una nueva vida en la sociedad española.
Desde la “burbuja inmobiliaria” han aumentado sensiblemente el retorno de muchos de ellos y otros malviven por la difícil coyuntura económica, haciendo complicado la obtención de recursos para un retorno a su país de origen.
El problema se agrava por los problemas derivados por unas raíces sustentadas por el “mito” de la envidia que produce en sus “solares patrios” que ejerce una presión mediática para que no vuelva la espalda a “sus raíces” y al menos – si están solteros- formen un hogar con alguien de allí lo que conlleva a:
Tener un compromiso hacia el país de origen por causas familiares: visitar a padres de la pareja, tratar de ayudar a que salgan como nuevos emigrantes... todo en un artificio de “prosperidad” incierta de la vida en el primer mundo.
En el caso de realización personal de la nueva familia española, surgirá nuevos compromisos económicos por la natural pretensión de duplicar las necesidades de vivienda, y facilitar relaciones familiares que podrán ampliarse cuando se tengan hijos.
El problema de los niños que viven y aprenden en España, es que cuando visitan la tierra de sus padres, comparan su grado de bienestar y no quieren volver al mundo de las letrinas y de una alimentación sin garantías sanitarias. Recuerdo madres que viajan solas porque sus hijos no quieren vivir con arañas o salamis.
Muchos problemas vienen salpicando las noticias de repatriación en USA de dominicanos que habían cumplido condenas en penitenciarias de allí... se cuentan por miles en sociedades duales de inmigrantes en Bronx o Manhatan, que convierten su estancia en “reproducciones” de sus lugares natales, casi aparentando que su afirmación latina no les motiva a la integración ya que hasta han “inventando” un idioma “spanglis”.
En España veo que el problema que se acrecienta es cuando las madres se traen a los hijos, envueltos en proteccionismo y consumismo, utilizando los valores anhelados en Santo Domingo y en otras ciudades. Se van haciendo mayores en el desprecio de una sociedad en la que no se integran reviviendo las costumbres de su tierra – difíciles de compaginar con otra cultura.
Tengo conocidos hijos de dominicanos en Italia, Suiza, Alemania o España, que en una situación mundial de crisis económica, “no pueden estar sin viajar una o dos veces a su tierra”. ¿ Y cual es el problema?
Cuando si se consigue un trabajo por unos 800 euros al mes, se gasta en vivir al menos 600, y deben ahorrar 200 hasta llegar a reunir 2000 euros necesarios para viajar, además de que tendrán que “bultear” de dinero, para lo que tienen que usar esas terribles tarjetas Visa que les hipotecan terriblemente.
Recibo muchas propuestas y peticiones de información de gente que quiere emigrar y yo les pregunto: ¿cual es tu preparación? ¿cuantos idiomas dominas?¿ Cual es tu nivel de preparación o título profesional?
Pasear por la ciudad para ver y constatar la gran cantidad de dominicanas dedicadas “al oficio mas antiguo del mundo” resulta muy decepcionante para los que tenemos raíces allí.
Es un problema – que con la crisis – no es ajeno a tantos miles de españoles que también tienen que emigrar, que se enfrentan al mismo problema: Cambiar de país de residencia sin estar limitados por las grandes distancias es un problema con el que no se debe jugar.
Los matrimonios jóvenes que se vienen a Europa se enfrentan a muchos problemas de adaptación y yo mismo que he vivido cerca de catorce años en Latino América tengo dificultad de adaptarme a este país que es diferente del que yo dejé hace años.
A mi propio hijo le cuesta entender a unas compañeras que fuman demasiado y usan un vocabulario lleno de malas palabras y costumbres decadentes lejos de la moral que vivió con sus abuelos de Santiago.
Desde España para Ecos del Sur
Desde la época de las “vacas gordas” de la emigración hacia España se han producido miles de nuevos ciudadanos que orientan una nueva vida en la sociedad española.
Desde la “burbuja inmobiliaria” han aumentado sensiblemente el retorno de muchos de ellos y otros malviven por la difícil coyuntura económica, haciendo complicado la obtención de recursos para un retorno a su país de origen.
El problema se agrava por los problemas derivados por unas raíces sustentadas por el “mito” de la envidia que produce en sus “solares patrios” que ejerce una presión mediática para que no vuelva la espalda a “sus raíces” y al menos – si están solteros- formen un hogar con alguien de allí lo que conlleva a:
Tener un compromiso hacia el país de origen por causas familiares: visitar a padres de la pareja, tratar de ayudar a que salgan como nuevos emigrantes... todo en un artificio de “prosperidad” incierta de la vida en el primer mundo.
En el caso de realización personal de la nueva familia española, surgirá nuevos compromisos económicos por la natural pretensión de duplicar las necesidades de vivienda, y facilitar relaciones familiares que podrán ampliarse cuando se tengan hijos.
El problema de los niños que viven y aprenden en España, es que cuando visitan la tierra de sus padres, comparan su grado de bienestar y no quieren volver al mundo de las letrinas y de una alimentación sin garantías sanitarias. Recuerdo madres que viajan solas porque sus hijos no quieren vivir con arañas o salamis.
Muchos problemas vienen salpicando las noticias de repatriación en USA de dominicanos que habían cumplido condenas en penitenciarias de allí... se cuentan por miles en sociedades duales de inmigrantes en Bronx o Manhatan, que convierten su estancia en “reproducciones” de sus lugares natales, casi aparentando que su afirmación latina no les motiva a la integración ya que hasta han “inventando” un idioma “spanglis”.
En España veo que el problema que se acrecienta es cuando las madres se traen a los hijos, envueltos en proteccionismo y consumismo, utilizando los valores anhelados en Santo Domingo y en otras ciudades. Se van haciendo mayores en el desprecio de una sociedad en la que no se integran reviviendo las costumbres de su tierra – difíciles de compaginar con otra cultura.
Tengo conocidos hijos de dominicanos en Italia, Suiza, Alemania o España, que en una situación mundial de crisis económica, “no pueden estar sin viajar una o dos veces a su tierra”. ¿ Y cual es el problema?
Cuando si se consigue un trabajo por unos 800 euros al mes, se gasta en vivir al menos 600, y deben ahorrar 200 hasta llegar a reunir 2000 euros necesarios para viajar, además de que tendrán que “bultear” de dinero, para lo que tienen que usar esas terribles tarjetas Visa que les hipotecan terriblemente.
Recibo muchas propuestas y peticiones de información de gente que quiere emigrar y yo les pregunto: ¿cual es tu preparación? ¿cuantos idiomas dominas?¿ Cual es tu nivel de preparación o título profesional?
Pasear por la ciudad para ver y constatar la gran cantidad de dominicanas dedicadas “al oficio mas antiguo del mundo” resulta muy decepcionante para los que tenemos raíces allí.
Es un problema – que con la crisis – no es ajeno a tantos miles de españoles que también tienen que emigrar, que se enfrentan al mismo problema: Cambiar de país de residencia sin estar limitados por las grandes distancias es un problema con el que no se debe jugar.
Los matrimonios jóvenes que se vienen a Europa se enfrentan a muchos problemas de adaptación y yo mismo que he vivido cerca de catorce años en Latino América tengo dificultad de adaptarme a este país que es diferente del que yo dejé hace años.
A mi propio hijo le cuesta entender a unas compañeras que fuman demasiado y usan un vocabulario lleno de malas palabras y costumbres decadentes lejos de la moral que vivió con sus abuelos de Santiago.
¿ Será la solución vivir en guetos ?
En mi vida en esos años “dominicanos” , rompí con la posibilidad de relacionarme con españoles allá – incluso en cierta forma reduje sensiblemente al mínimo mis comunicaciones con mis amigos de aquí. Eso fue mi éxito, que me permite sentirme muy querido allá, aunque comprendo que me sería muy difícil vivir allí con los servicios sociales y médicos tan precarios en la isla.
Por mas que pienso en el problema de tantos compatriotas que emigran, llego a la misma conclusión: la alternativa de una vida mejor, debe empezar por cambiar las cosas allí y terminar con tantos corruptos que ahondan año tras año a una sociedad dominicana que vaga en torno a los “subsidios” tanto percibidos de Danilos, papás o limosnas internacionales.
En ningún lugar del mundo se regalan las cosas, hay que ganarlas con tesón. Sin esto Japón no sería potencia mundial, ni Alemania el corazón de Europa...
Habrá que derribar mitos vergonzosos de altares equívocos con ídolos en forma de Marta Heredia...
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