POR JOSE ANTONIO MATOS
Para Ecos del Sur
En el día de ayer, se efectuó uno de los desenlaces de mayor significación en la historia de la política y el país nuestro, República Dominicana. La liberación en las aduanas, del despacho de metales diversos, hecho por la empresa de asiento matriz en Canadá y de capitales de figuras influyentes en el mundo político de hoy, La Barrick Gold.
Era el número 19, según trascendió, pero la verdad no se sabe, debido al contrato Guacanagarezco firmado por el moderno presidente don Leonel Fernández, que no tiene que envidiar en lo entreguista, a ninguno de los pactos firmados por dominicanos anexionistas de la soberanía nacional, como fueron desde Pedro Santana hasta el general Pedro Bartolomé Benoit, en la revuelta histórica del 24 de abril del año 1965. 19, 50 ó 100, cual sea la cantidad de envíos secretos y medalaganarios del la infame Barrick Gold, fue detenido el tropel de oro, solo por horas, pero fue detenido, para luego ser liberados con una sanción aduanal no comprendida por la inmensa mayoría del pueblo dominicano, ya que delata una especie de vacilación del gobierno presente ante el poder imperial.
En cambio nosotros, por exceso de credulidad ó inmenso deseo de que el gobernante nuestro siga encendiendo en su pecho la llama libertaria de nuestros patricios, siguiendo al lado de los intereses del pueblo, le damos lectura en el sentido de que al ser la Barrick, sancionada por Aduanas, ser notificada y admitido su fraude, pagando la multa. Mas adelante este precedente puede ser usado en los tribunales internacionales, como prueba de incumplimiento contractual en perjuicio del pueblo dominicano.
Entendemos que la inmensa fortuna que podrían representar las exportaciones de oro, plata y demás minerales en forma de contrabando, que nos hacen falta además de injustas, son pequeñas ante la conveniencia de equilibrar y normalizar el contrato y luego de eso, buscar la ejecución compensatoria, de una explotación, que no tiene razón de ser, por el daño irreparable que le dejará al país, siendo realmente conveniente rescindir el contrato.
En el día de ayer, se efectuó uno de los desenlaces de mayor significación en la historia de la política y el país nuestro, República Dominicana. La liberación en las aduanas, del despacho de metales diversos, hecho por la empresa de asiento matriz en Canadá y de capitales de figuras influyentes en el mundo político de hoy, La Barrick Gold.
Era el número 19, según trascendió, pero la verdad no se sabe, debido al contrato Guacanagarezco firmado por el moderno presidente don Leonel Fernández, que no tiene que envidiar en lo entreguista, a ninguno de los pactos firmados por dominicanos anexionistas de la soberanía nacional, como fueron desde Pedro Santana hasta el general Pedro Bartolomé Benoit, en la revuelta histórica del 24 de abril del año 1965. 19, 50 ó 100, cual sea la cantidad de envíos secretos y medalaganarios del la infame Barrick Gold, fue detenido el tropel de oro, solo por horas, pero fue detenido, para luego ser liberados con una sanción aduanal no comprendida por la inmensa mayoría del pueblo dominicano, ya que delata una especie de vacilación del gobierno presente ante el poder imperial.
En cambio nosotros, por exceso de credulidad ó inmenso deseo de que el gobernante nuestro siga encendiendo en su pecho la llama libertaria de nuestros patricios, siguiendo al lado de los intereses del pueblo, le damos lectura en el sentido de que al ser la Barrick, sancionada por Aduanas, ser notificada y admitido su fraude, pagando la multa. Mas adelante este precedente puede ser usado en los tribunales internacionales, como prueba de incumplimiento contractual en perjuicio del pueblo dominicano.
Entendemos que la inmensa fortuna que podrían representar las exportaciones de oro, plata y demás minerales en forma de contrabando, que nos hacen falta además de injustas, son pequeñas ante la conveniencia de equilibrar y normalizar el contrato y luego de eso, buscar la ejecución compensatoria, de una explotación, que no tiene razón de ser, por el daño irreparable que le dejará al país, siendo realmente conveniente rescindir el contrato.
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