GIMELIN RODRIGUEZ
Para Ecos del Sur
No es de sorprendernos que los que se dedican a la pesca de tilapias en el lago Enriquillo y otras lagunas de nuestra zona, hayan dejado la creencia de que estas estaban en una cerca de su propiedad y que las mismas las alimentaban con maíz u otro cereal del cual debían recuperar su inversión al momento de ofertarlas en el mercado local.
En otros casos es de entender que por la ansiedad que se les observa a los consumidores, los cuales no esconden el privilegio que constituye preparar este rico manjar de las múltiples formas que conocemos, es una forma adicional de ofertarlos a precios antojadizos, es la razón por la cual nos hace entender porque este tesoro divino ha alcanzado precios muy altos los cuales desmotivan y en algunos casos irritan la intención de los parroquianos.
Al acercarse la semana santa, observamos como se extreman los que se han dedicado al negocio de tilapia en nuestra zona, hemos visto que los paquetes han aumentado de precio, pero han bajado en cantidad, significando esto que el costo se ha doblado justificando así las razones por las cuales algunos han optado por sustituir el disfrute del bocado divino por otras ofertas que pueden equilibrar esta gran satisfacción.
De manera personal viendo que los paquetes que ofertan al granel en nuestras calles no son lo suficiente atractivos, decidimos viajar al lugar donde captan estos peces, para conseguir algunos de buen tamaño y precio cómodos pero la sorpresa fue tal que cuando vivimos paquetitos con 9 Tilapia por RD$350.00 pudimos confirmar que los tiempos han cambiado y que la reforma ha llegado al Lago.
Concluimos pidiendo que sectores que se han organizado, reflexionen y entiendan que la mayor población que consume este genero son personas de escasos recursos, los cuales no tienen oportunidades de poder manejar un presupuesto holgado, por tal razón es oportuno que se piense en proteger al desposeído y se mantenga a precios asequibles esta importante fuente de proteínas.
