POR BENNY RODRIGUEZ
Artículo enviado a Ecos del Sur
El día de ayer tuve no fue un buen día. A las 5 de la mañana, como es mi costumbre, estoy en pie para chequear la versión digital de los diarios y actualizar mi bitácora: cuadernodebennyrodriguez.wordpress.com. No lo hice. No me sentía bien y mi cuerpo no respondía mis órdenes, aunque traté y estoy claro de que quien domina la mente, domina lo demás. Emocionalmente no me sentía bien, aunque manejo muy bien mi inteligencia emocional.
Busqué los periódicos y luego me dirijo a mis obligaciones laborales en el CURSO. Al llegar, Pedro, un compañero vigilante de la universidad que nos conoce y sabe lo chispeante que somos, nos dice: qué te pasa, no eres así, con las interrogantes de mi estado de ánimo siguieron otros compañeros: Claudio Novas, Domingo Guzmán (Chino), Nilda. No sabía decirles y les respondí: no sé qué me pasa, pero no me siento bien.
Al medio día busco a Benazir al colegio y ella con su inocencia dibujada en su rostro me cuestiona: ¿papi, qué tienes?, le acaricio, le doy un beso en su tierno rostro y le miento: no me pasa nada, pequeña, ella despierta, bella e inteligente da crédito a lo que le digo con otra inocente sonrisa.
Más temprano mi amiga Leydi Jaquez Florián, pone en su cuenta de Facebook algo para que nos animemos, le doy a me gusta, pero le dejo un mensaje sobre nuestro estado de ánimo y nos aconseja a cambiar. No entendemos y no aceptamos las invitaciones porque mi SER estaba invadido por ese ambiente negativo.
Me analizaba introspectivamente y murmuraba hacía mis adentro: será por la cuaresma que nos volvemos acongojados y tratamos de hacer las cosas, pero no las hacemos.
Hallé respuesta a mi estado de ánimo cuando vi en la televisión en el canal colombiano “Caracol” la intervención del Vicepresidente venezolano Nicolás Maduro, en cuyo rostro observé un mensaje oculto que comunicaba un agravamiento de la salud del Comandante Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.
Finalmente, picando para las cinco de la tarde de ese aciago martes 5 del cursante mes de marzo Maduro ofrece la noticia al mundo sobre el sentido fallecimiento de Chávez Frías. Eso terminó deteriorando nuestro estado de ánimo que presentábamos desde bien temprano en la mañana de ayer.
Busqué los periódicos y luego me dirijo a mis obligaciones laborales en el CURSO. Al llegar, Pedro, un compañero vigilante de la universidad que nos conoce y sabe lo chispeante que somos, nos dice: qué te pasa, no eres así, con las interrogantes de mi estado de ánimo siguieron otros compañeros: Claudio Novas, Domingo Guzmán (Chino), Nilda. No sabía decirles y les respondí: no sé qué me pasa, pero no me siento bien.
Al medio día busco a Benazir al colegio y ella con su inocencia dibujada en su rostro me cuestiona: ¿papi, qué tienes?, le acaricio, le doy un beso en su tierno rostro y le miento: no me pasa nada, pequeña, ella despierta, bella e inteligente da crédito a lo que le digo con otra inocente sonrisa.
Más temprano mi amiga Leydi Jaquez Florián, pone en su cuenta de Facebook algo para que nos animemos, le doy a me gusta, pero le dejo un mensaje sobre nuestro estado de ánimo y nos aconseja a cambiar. No entendemos y no aceptamos las invitaciones porque mi SER estaba invadido por ese ambiente negativo.
Me analizaba introspectivamente y murmuraba hacía mis adentro: será por la cuaresma que nos volvemos acongojados y tratamos de hacer las cosas, pero no las hacemos.
Hallé respuesta a mi estado de ánimo cuando vi en la televisión en el canal colombiano “Caracol” la intervención del Vicepresidente venezolano Nicolás Maduro, en cuyo rostro observé un mensaje oculto que comunicaba un agravamiento de la salud del Comandante Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.
Finalmente, picando para las cinco de la tarde de ese aciago martes 5 del cursante mes de marzo Maduro ofrece la noticia al mundo sobre el sentido fallecimiento de Chávez Frías. Eso terminó deteriorando nuestro estado de ánimo que presentábamos desde bien temprano en la mañana de ayer.
Chávez Frías perdió la batalla a una mortal enfermedad que no le permitió salir airoso de la cuarta operación a la que se sometió en la Habana, pese a su temperamento, a su gana de vivir y de seguir aportando a este proceso de integración latinoamericana como lo soñó Bolívar, Martí, Duarte, El Ché, Sucre, Miranda, Gómez, Maceo y muchos otros patriotas de esta patria grande: AMÉRICALATINA.
Pero los hombres como él jamás, jamás mueren, aunque dejen de existir físicamente. Amín Abel Hasbúm dijo:
“Los revolucionarios seguimos haciendo la revolución; aun después de muertos; cuando ya no tenemos voz para propagar las ideas revolucionarias; cuando ya no tenemos vida para empuñar un fusil; aún quedan los huesos para que sirvan de bandera”.
¡Gloria eterna al Comandante Chávez!

