POR ALEJANDRO SANTANA
Para Ecos del Sur.
Alina, es una mujer hermosa, apasionada a la fotografía desde niña, hacia fotos, acariciaba ser fotógrafa de profesión, inicio su carrera de ingeniería industrial, pero cuando vio que la Universidad donde estudiaba, impartiría la carrera de fotografía, se cambio de ella.
Con siete meses en la ingeniería, para ella no fue difícil decir a sus padres que se cambiaria para la fotografía, entendió que tenía todo el derecho a estudiar lo que realmente la emocionaba.
No valieron los alegatos, de diferencia de ambas carreras, se impuso su decisión, se hizo fotógrafa profesional, y no solo es fotógrafa de prensa, es una poeta de la profesión.
Habla con mucha pasión sobre la fotografía, y lo hace con esa dulzura que solo los poetas saben imprimir a cada frase.
Ya la he visto en esta ciudad, ejerciendo su profesión, con pasión desenvolviéndose, con maestría y encanto, una profesional de verdad, pero sin dejar sus encantos de mujer hermosa.
Ella fue la invitada para dar un taller sobre fotografía, profesional a periodistas de esta ciudad agrupados en el CDP y SNTP, dentro de la programación de actividades en la semana del periodista.
Interactuó, con destreza, contestó con acierto las preguntas de los periodistas participantes en el evento de capacitación, demostró que, si sabe de fotografía.
Sabe cómo hacer fotos para los periódicos, en ambiente donde la habilidad y destreza de un buen fotógrafo es la que debe ponerse de manifiesto a la hora de capturar una incidencia.
Conoce el lenguaje de las fotos, sabe que una buena foto, dice más que un texto periodístico, sabe que a las personas les gusta que le hagan buena fotos y ella en eso es una verdadera artista.
Como toda profesional en la materia está siempre lista, cámara en mano para captar buenos momentos, sabe que ese momento llega de repente y siempre está al asecho.
Como fotógrafa, es igual que los poetas y los novelistas; apasionada a su profesión, cuando comienza a hablar sobre fotografía, nadie la para.
Para Ecos del Sur.
Alina, es una mujer hermosa, apasionada a la fotografía desde niña, hacia fotos, acariciaba ser fotógrafa de profesión, inicio su carrera de ingeniería industrial, pero cuando vio que la Universidad donde estudiaba, impartiría la carrera de fotografía, se cambio de ella.
Con siete meses en la ingeniería, para ella no fue difícil decir a sus padres que se cambiaria para la fotografía, entendió que tenía todo el derecho a estudiar lo que realmente la emocionaba.
No valieron los alegatos, de diferencia de ambas carreras, se impuso su decisión, se hizo fotógrafa profesional, y no solo es fotógrafa de prensa, es una poeta de la profesión.
Habla con mucha pasión sobre la fotografía, y lo hace con esa dulzura que solo los poetas saben imprimir a cada frase.
Ya la he visto en esta ciudad, ejerciendo su profesión, con pasión desenvolviéndose, con maestría y encanto, una profesional de verdad, pero sin dejar sus encantos de mujer hermosa.
Ella fue la invitada para dar un taller sobre fotografía, profesional a periodistas de esta ciudad agrupados en el CDP y SNTP, dentro de la programación de actividades en la semana del periodista.
Interactuó, con destreza, contestó con acierto las preguntas de los periodistas participantes en el evento de capacitación, demostró que, si sabe de fotografía.
Sabe cómo hacer fotos para los periódicos, en ambiente donde la habilidad y destreza de un buen fotógrafo es la que debe ponerse de manifiesto a la hora de capturar una incidencia.
Conoce el lenguaje de las fotos, sabe que una buena foto, dice más que un texto periodístico, sabe que a las personas les gusta que le hagan buena fotos y ella en eso es una verdadera artista.
Como toda profesional en la materia está siempre lista, cámara en mano para captar buenos momentos, sabe que ese momento llega de repente y siempre está al asecho.
Como fotógrafa, es igual que los poetas y los novelistas; apasionada a su profesión, cuando comienza a hablar sobre fotografía, nadie la para.
Su responsabilidad para con los periodistas, tenía tiempo límite, me tocaba a mí pararla, pero me fue imposible, pues tiene una sonrisa de diva, que solo con abrir sus labios paraliza cualquier intención de detenerla.
Yo entiendo que para ella la fotografía es su gran pasión, es incansable, nunca la he visto agotada, en los premios Enriquillo de Oro me preguntaba, como una mujer tiene tanta fortaleza para ejercer su actividad tantas horas y mantener la misma dulzura de mujer encantadora.
Hablar con Alina Mieses de fotografía, ha sido la experiencia más sublime que me haya tocado agotar con profesional alguno; ella es una gran mujer, es una verdadera profesional, de ademanes dulces, pero de expresiones firmes a la hora de capacitar.

