Por más de cincuenta años, los residentes de los poblados montañosos de Valdesia, en Baní, han clamado a los gobiernos para que les construya una carretera que les permita bajar al pueblo, y de allí a los mercados del país, su abundante producción de café, , aguacates, mangos y víveres.
En uno de sus gobiernos, el presidente Joaquín Balaguer se compadeció del estado de indiferencia de esos pobladores y ordenó hacer los drenajes de lo que sería la carretera. Pero ahí se quedó la ayuda. Sin embargo, los drenajes ayudan a que los malos caminos no se inunden y desaparezcan, y por ellos es que baja tormentosamente la carga productiva, a dura marcha.
Luego, en el gobierno del presidente Leonel Fernández, se construyeron adecuadamente 11 kilómetros de carretera asfaltada; es decir, desde donde se encuentra la vieja fortaleza de Baní, a la entrada del pueblo, hasta los Altos del Limonal, y al menos la situación fue medianamente aliviada.
Quedan pendientes de construcción 15 kilómetros y se esperaba que al año siguiente, es decir, en el 2009, la vía quedaría definitivamente terminada, pues se asignaron $175.1 millones en el presupuesto de Obras Públicas y no se invirtió ni un chele. Al año siguiente, en el 2010, se anunció que se destinarían $50 millones del presupuesto, y tampoco se ha visto el dinero.
Esos 15 kilómetros faltantes van desde los Altos del Limonal hasta La Laguna de Valdesia, en cuyo trayecto existen los poblados de Arroyo Salado, Los Jobitos, Iguana, Buena Vista, Las Yaguas, La Jáquima, Valdesia y Arroyo Blanco, cuyos habitantes más jóvenes han tenido que emigrar a Baní y otros pueblos a emplearse en otros oficios porque de nada vale seguir allí si lo que cosechan no puede tener salida a los mercados.
Y el problema no es solo el de sacar productos. Cuando una gente se enferma, se hiere o fallece, es un viacrucis lo que pasa la familia para poder bajar de esas lomas a buscar asistencia médica en el pueblo.
Este domingo, las principales organizaciones comunitarias celebran una reunión para lanzar al gobierno otro grito desesperado. Su ilusión es que llegue hasta los oídos del Presidente Danilo Medina y este haga, allí, lo que nunca se ha hecho.