POR FIDIAS OMAR DIAZ, para Ecos del Sur.
Desde su fundación, 28-Octubre-1538, la UASD ha sido objeto de permanente hostigamiento y persecución, teniendo su mayor expresión en la intolerancia y retaliación del dictador ilustrado, Dr. Balaguer Ricardo, tratando de ahogarla económicamente y en represión policial permanente sobre su estudiantado.
Todo se origina a partir del ajusticiamiento del inculto dictador Rafael L. Trujillo (30-Mayo-1961) y Balaguer continuar como Presidente de la República. La intolerancia es la culpable del mayor derramamiento de Sangre de la humanidad.
Sucede que a los once días de dicho ajusticiamiento, los universitarios organizaron en la universidad un mitin de repudio contra él y la familia Trujillo y el 16-Octubre destruyen las efigies, repudian la designación de dedos del Lic. José Manuel Machado como rector de la universidad y exigen la Autonomía Universitaria.
La policía reprimió y Balaguer, mediante Decreto 7189 dispone cierre de la universidad hasta 7-Enero-1962; entonces el estudiantado y sectores populares redoblan el repudio y Balaguer, previo a su asilo en la Embajada de la Santa Sede, al lado de su casa en la Máximo Gómez 25 del D.N., promulga la Ley 5778 de Autonomía Universitaria.
Unido también a la Resolución No. 4 del 10-Enero-1962, mediante la cual el Consejo Universitario Provisional le suspendió como profesor de la universidad, provocó que Balaguer ordenara 7 ocupaciones policíaco-militares contra la universidad, siendo la primera el 16-Octubre-1961, pero la más sangrienta y destructiva fue la séptima el 4-Abril-1972.
Para dicha ocasión la UASD laboraba con toda normalidad en proceso de inscripción y reinscripción para inicio del nuevo semestre académico, cuando a las 10 a.m. la Policía Nacional tiende un cerco a la sede central sobre el alegato de supuesta búsqueda del señor Tácito Leopoldo Perdomo Robles, en supuesto plan de ejecutar un magnicidio en la persona del Presidente de la República.
El general Neit R. Nivar Seijas, Jefe de la P.N., había recibido la siguiente instrucción del Presidente: «En la UASD está Tácito Perdomo, que vino desde Cuba hace 2 meses, para matarme. Usted me coge preso a ese hombre como sea…», según el bien informado periodista Gregorio García Castro.
El Consejo Universitario, convocado en sesión extraordinaria de urgencia, decidió que ningún sector o persona hiciera actividad alguna al margen de dicho organismo universitario, exigir el levantamiento del cerco policial, ofrecer facilidades en caso de alguna pesquisa judicial, concentrarnos en el Alma Máter y, el Rector Dr. Jottin Cury, único vocero; refrendado todo a unanimidad en Asamblea-Aula Magna, fue respetado.
La tensión iba en aumento, cuando periodistas lograron a las 2 p.m. que se permitiera la salida en una fila, previo chequeo pero, de los 10 primeros estudiantes que salieron, detuvieron 8 e introducidos de manera violenta en una guagua policial (perrera), entre ellos al estudiante de Ing-Agronómica Maurilio Díaz, primo hermano de Sagrario.
Ante dicha situación, decidimos retirarnos y permanecer en edificación Alma Máter hasta tanto fuera retirado dicho cerco policial o garantía en nuestra salida del recinto universitario.
Eran las 4 p.m. cuando el Rector le reiteró al Jefe de la P.N. que el señor buscado no se encontraba en el recinto universitario y que produciría una masacre contra indefensos ciudadanos si penetraban por la fuerza. El general sentenció con arrogancia: «Tienen 5 minutos para entregarme a Tácito, de lo contrario las tropas policiales entrarán por las malas».
Sagrario entra rápido al Registro Universitario y hace una última llamada al hogar, para tranquilidad de padres y hermanos. Nuestro padre trabajaba.
El reloj lucía rápido. ¡Y llegó la hora fatal! Desde las Avenidas Alma Máter con Correa y Cidrón, inician rápida penetración al campus universitario: Cascos Negros, comandados por el coronel Julio Carbuccia Reyes; Servicio Secreto, por el coronel Rolando Martínez Fernández y, Operaciones Especiales, al mando del Tte. Coronel Francisco A. Báez Maríñez.
Atrincheradas dichas tropas frente a frente a los universitarios, que iniciamos el canto del Himno Nacional, fuimos interrumpidos a mitad de la primera estrofa por el estallido de una bomba de estruendo, tiros, bombas, tiros, tiros,…. Sagrario recibe un disparo directo mortal en hueso occipital, del semi-analfabeto, alistado Marino Odalís Morel. A las 4:30 cesa la «gran batalla unilateral».
¡Ayúdenme, se muere mi hermanita!... Danilo Santiago, empleado y estudiante de Ing. Civil, desafiando la represión policial, se nos acerca y exclama: «Pero si es la compañera Sagrario». Entre los dos logramos conducirla al centro médico donde, realizada una Neurocirugía de 5 horas, exitosa como tal pero, transcurren 10 días de agonía, expira la tarde del 14-Abril-1972, descendiendo a la tumba el 15.
El tiempo marca 41 años del asesinato de Sagrario Ercira Díaz Santiago.

