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viernes, 24 de mayo de 2013

DESDE LAS GRADAS DEL SUR: Conservemos la gallina de los huevos de oro

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POR FREDY E. PEREZ ESPINOSA.
Para Ecos del Sur.


 
La costa suroeste de la República Dominicana,  desde el municipio de  Barahona hasta  Pedernales, constituye una riqueza inmensa, en lo referente a la producción de peces y mariscos. Supermercados, restaurantes y hoteles del Distrito Nacional, el Gran Santo Domingo, Higuey, Barahona, Pedernales y otras provincias, se abastecen de las diversas especies comerciales de peces y mariscos (lambí, bulgao, pulpo y langosta), capturados en las costas de la Región Enriquillo. 

De acuerdo a datos suministrados por la Dirección Regional del Consejo Dominicano de la Pesca (CODOPESCA), en la zona se capturan, aproximadamente, 4,599 libras de langosta y 4,728 libras de lambí, como promedio mensual, en la época fuera de veda, así como 53, 310 libras de pescado.

La actividad pesquera, incipiente todavía en nuestra Región, constituye un enorme potencial comercial y productivo, que bien explotada generaría buenos dividendos a las personas que se dedican a la producción y la comercialización de peces y mariscos. De hecho, en la actualidad son muchas las familias que trabajan en esta actividad y que bien entrenadas y  formadas podrían incrementar sus ingresos, considerablemente.

En la actualidad existen 570 pescadores y 45 comercializadores registrados en esta zona, de acuerdo a las informaciones suministradas por CODOPESCA.  No hemos tomado en cuenta  en esta reflexión la pesca en las agua interiores, como lagos y lagunas.

Esta favorable realidad está seriamente amenazada por la pesca indiscriminada de langosta, bulgao y lambí en períodos de veda, lo mismo que por la destrucción masiva de los arrecifes coralinos y la tala de los manglares.  Bien es sabido, que en las raíces de los manglares, así como en los arrecifes coralinos se efectúa la reproducción de muchos peces y otras especies marinas, por lo que su conservación es de una extraordinaria importancia. 

La captura de la langosta en período de veda, la cual se inicia el 1 de marzo y concluye el 30 de junio, de cada año, constituye un acto salvaje y brutal, ya que atenta contra la reproducción normal de estas especies y merma significativamente el número de ejemplares en un período de tiempo relativamente corto.  Esto está ocurriendo no sólo con la langosta, sino con el cangrejo azul, conocido como paloma de cueva, cuya veda se inicia el 1 de diciembre y concluye el 30 de abril y con el lambí, el cual está prohibida su captura desde el 1 de julio hasta el 31 de octubre. Las poblaciones de estas especies  han disminuido, afectando directamente las economías de muchas familias.

En el período 1988-1995, se ejecutó un proyecto nuestra zona llamado PROPESCAR SUR,  que arrojó muy buenos resultados, el cual  fue financiado por la GTZ de Alemania y como contraparte local estuvo la Secretaría de Estado de Agricultura. En el mismo,  se introdujeron nuevos métodos y prácticas de captura de peces y mariscos, así como la utilización de utensilios modernos para superar  la pesca artesanal. 

Otros resultados obtenidos en el proyecto PROPESCAR SUR lo fueron la capacitación de los pescadores y el fortalecimiento de asociaciones y cooperativas pesqueras.

Considero interesante, que el Gobierno Dominicano, dada la potencialidad del recurso pesquero en esta zona del País, haga los estudios de factibilidad correspondientes y fomente esta interesante actividad productiva, ya que se generarían nuevos empleos y se incrementaría la producción de alimentos de alto nivel nutritivo.

Invitamos a las autoridades del Ministerio Ambiente y de la Procuraduría Ambiental a continuar y a incrementar los esfuerzos para proteger y salvaguardar las especies marinas que son el sostén económico de cientos de familias de las costas de esta Región y al personal de CODOPESCA a facilitar los cursos y talleres a los pescadores y comercializadores, de tal manera que sean entes proactivos en la defensa de sus intereses más sagrados, la población adulta de peces y mariscos.

No matemos, sino que conservemos la gallina de los huevos de oro, realizando la captura y la pesca de mariscos y peces en los tiempos y tamaños establecidos por las regulaciones vigentes. Esto garantizaría la sostenibilidad de la actividad pesquera en esta Región de la República Dominicana.