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viernes, 24 de mayo de 2013

EDITORIAL DEL NACIONAL: Insólito.

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Debería estar inscrita en los libros de records mundiales la casa de empeño de San José de Ocoa donde las autoridades decomisaron 55 armas de fuego que clientes entregaban en garantía por préstamos prendarios, como si ese municipio fuera una comarca del Viejo Oeste, donde cada quien lleva un revólver o pistola al cinto que puede alquilar, vender o empeñar.

Se sabe que para conceder préstamos de menor cuantía los establecimientos de compraventa exigen como garantía la custodia de algún objeto o prenda de valor igual o mayor al crédito concedido, pero empeñar lotes de armas de fuego resulta una novedad que desvela que ese tipo de pertrecho ha llegado a convertirse en un lucrativo negocio de compra y venta.

Falta saber si los propietarios de ese arsenal poseían licencia legal de porte o tenencia, pero aun así, debería llamar la atención de las autoridades que más de medio centenar de pistolas y revólveres hayan ido a parar a una casa de empeño de un pueblo relativamente pequeño.

Hace tiempo que el Congreso votó una ley que prohíbe el empeño de utilería deportiva para impedir su comercio ilegal, pero ahora muchas compraventas exigen como garantía para otorgar créditos la entrega de pistolas, ilegales transacciones no pocas veces ligadas a la violencia delincuencial.

Los retenes o puestos de control que instalan las autoridades  en diversos lugares para decomisar armas ilegales, no llegan a decomisar ni una mínima parte de las 55 pistolas y revólveres que llegó a acumular la compraventa de San José de Ocoa, sin que todavía se sepa sus orígenes ni el destino que se les daría.

La ley establece rígido protocolo para la venta o traspaso de armas de fuego, cuyo propietario y posible adquiriente deben cumplir con formalidades requeridas por el Ministerio de Interior, pero lo que ignoran las autoridades es  que aquí se alquilan o empeñan armas de cualquier calibre como si fueran electrodomésticos.

La proliferación y comercio ilegal de armas y pertrecho hace tiempo que se ha convertido en un mal mayor que alienta la violencia, delincuencia y criminalidad, como lo demuestra el caso insólito de una compraventa que llegó a recibir 55 pistolas y revólveres como vulgares garantías prendarias.

Los frecuentes tiroteos con saldo de muertos o heridos que se escenifican en cualquier lugar, así como los cotidianos atracos, asaltos, violaciones y secuestros están directamente vinculados con el excesivo número de armas de fuego legales o ilegales en manos de la población, especialmente en poder de delincuentes, al punto que las casas de empeño prefieren recibir pistolas y revólveres como garantía prendaria. Insólito.