Para Ecos del Sur.
Habían llegado desde Santo Domingo al terminar la revolución de abril, la mayoría de los combatientes de este aguerrido pueblo, que habían participado en la guerra patria después que el día 3 de septiembre de 1965, el coronel Francisco Alberto Caamaño Deño renunciara junto a su gabinete de la presidencia constitucional de la Republica Dominicana. Entraron a su pueblo en autobuses de la Universidad Autónoma de Santo Domingo Y algunos vehículos privados. Regresaron contándose anécdotas unos a otros cuando fueron sorprendidos por ráfagas de ametralladoras disparadas por miembros del ejército que estaban de puesto en Barahona, comandado por el asesino con el rango de mayor, Eladio Marmolejos (luego llego a general). Desde la entrada a Barahona hasta el parque central, los combatientes constitucionalistas sufrieron el hostigamiento de ese señor, haciendo disparos al aire, vejando y maltratando a los que habían defendido la patria del invasor.
MARINO BIDO y LUIS TOMAS AQUINO SENCION (TONO) venían en esos autobuses y les vocearon a los militares cobardes y abusadores. Marino les dijo: “así son muy guapos, porque no fueron a ciudad nueva, como estamos desarmado abusan de esa forma”. Esto lo marco antes los militares como un “comunista”. Y Tono, que era mucho más imperativo que Marino, se le paro de frente a un oficial y le inquirió: “oye pendejo, suelta el fusil y vamos a pelear a los puños, aquí eres un león, pero de seguro que eres un buen pendejo, por qué no cogiste para ciudad nueva pa que hubiera visto lo que es candela”, a él también le llamaron agitador. Ese día 13 de septiembre del año 1965, dejaron todos los vehículos y se marcharon apresuradamente a sus casas, tratando de evitar ser atropellados por la fuerza represiva.
MARINO BIDO y LUIS TOMAS AQUINO SENCION (TONO) venían en esos autobuses y les vocearon a los militares cobardes y abusadores. Marino les dijo: “así son muy guapos, porque no fueron a ciudad nueva, como estamos desarmado abusan de esa forma”. Esto lo marco antes los militares como un “comunista”. Y Tono, que era mucho más imperativo que Marino, se le paro de frente a un oficial y le inquirió: “oye pendejo, suelta el fusil y vamos a pelear a los puños, aquí eres un león, pero de seguro que eres un buen pendejo, por qué no cogiste para ciudad nueva pa que hubiera visto lo que es candela”, a él también le llamaron agitador. Ese día 13 de septiembre del año 1965, dejaron todos los vehículos y se marcharon apresuradamente a sus casas, tratando de evitar ser atropellados por la fuerza represiva.
En ese período de tiempo los muchachos y las mujeres constitucionalistas, no salían a las calles, el mayor Marmolejos seguía con su aparataje militar, buscaba y reprimía a los que habían participado en la revolución. A los que logro apresar, le aplicaba la más cruel de las torturas, ese señor tenía un ensañamiento tal en contra de los jóvenes que ordenaba que se lo llevaran todos al cuartel, se expresaba diciendo: “traigan a todos los comunistas que encuentren en la calle y aquí lo arreglamos”. Llego a comentar entre los guardia que el que se acobardaba de ellos el mismo lo fusilaba. Era un cruel asesino.
A pesar de toda la represión desatada los jóvenes que estuvieron en ciudad nueva comenzaron a salir por el barrio, se les veía alegres contentos, contaban sus historias, ya participaban en fiestas y comenzaron a juntarse con sus esposas algunos y otros con sus novias, hermanos, madres, padres, en fin con todos sus amigos. Se les oía decir que el mayor Eladio Marmolejo no los tendría por siempre encerrado o en la clandestinidad.
El día 18 de septiembre, 5 días después de haber llegado los constitucionalistas a Barahona, con el gobierno provisional de Dr. Héctor García Godoy como presidente provisional del País, quien se había juramentado el mismo día que Caamaño y su gabinete renunciaron y con las tropas norteamericanas ocupando el territorio nacional, todo parecía tranquilo, el barrio era todo un manojo de colores, la alegría reinaba en los rostros de los muchachos, se cocinaba en los callejones y se relataban cuentos y anécdotas. Tono y Marino estaban en el patio de la calle mella No. 50 en la casa de doña Ñaño Alcántara, junto a José del Carmen Alcántara (sila), Pie López, Ángel Alcántara (conejo),Quico Mancebo, Irineo Peláez, Bienvenido Alcántara (Pato Lucas) entre otros.
Se les olvido a los ex combatientes que los llamados incontrolables, los mismos que los combatieron a ellos, se habían quedado en el gobierno de García Godoy, esos personajes funestos estaban encabezado por los militares Enríquez Pérez y Pérez, Ramón Emilio Jiménez hijo, Salvador Lluberes Montas ,Neit Rafael Nivar Seijas, Guillermo Guzmán Acosta, Cruz Brea, quienes se encargaron de la eliminación física de un sinnúmero de jóvenes que estuvieron en la zona constitucionalista en todo el territorio.
A pesar de los consejos de familiares y amigos, decidieron salir a la calle Juan Cuevas Esquina Duarte a comprar en una Fritura que estaba instalada en ese lugar de Barahona. Al salir observan que por la calle Duverge esquina Duarte, hay una patrulla motorizada que sale rápido a darle alcance. Marino trata de salir huyendo y Tono se queda parado sin llamar la atención, pero el Teniente Nina, quien los conocía bien y ellos a él, debido a que este militar era del pueblo de la sección de Palo Alto y antes de la revolución frecuentaba por el barrio, lo llama de manera amigable, y ellos confiados, se pusieron a hablar con él.
Mientras conversaban, de repente, los militares bajan del vehículo y obligan a los dos constitucionalistas a montarse, en principio Marino y Tono se resistían, pero después de fuertes intercambios de palabras y de haber recibidos varios empujones, son obligados a subir al vehículo militar y el Teniente Nina les comenta: “yo voy a ver si ustedes son valientes cuando lleguen donde Marmolejos”. A lo que tono le respondió:” si me pone la mano encima tendrá que matarme el desgraciado mayor ese, así es que ya lo saben”. Eso lo conto el mismo teniente Nina antes de morir.
También narro la historia de lo que paso ese día: de acuerdo a su versión, tan pronto llegaron a la base los dos jóvenes, un contingente de cerca de 20 guardias rodeo a los combatientes y le entraron a palos, trompadas y culatazos y ensangrentados estos, el mayor Marmolejos ordeno que los llevaran al 2do. Piso del edificio que aloja en la actualidad la “Quinta Brigada” del ejército nacional, donde funcionaba antes La Fuerza Aérea Dominicana, para seguir la paliza.
El teniente Nina siguió diciendo que en medio del interrogatorio se armo una discusión entre Tono y el oficial asesino. Tono Aquino le dijo que: “tú eres un buen abusador y cobarde, vamos a pelear tu y yo así como estoy, machucado y voy que te noqueo ( nockau) buen rastrero”. Esto enfureció al Mayor Marmolejos, mando a sus esbirros a que agarraran los brazos de Tono y le propino en la espalda severos golpes con medias llenas de arena mojadas entre él y otros oficiales y grito en voz alta:” eso es para explotarte los pulmones comunista del diablo”. Tono trato de zafarse de sus verdugos, hasta que un batazo en la cabeza le abrió el cráneo muriendo en el acto. Aun así, Marmolejos le siguió pateando furioso, hasta que uno de los militares le dijo que ya estaba muerto.
Ya muerto Tono Aquino, Marmolejos voceo: “ahora te toca a ti Marino Bido”. Le pegaron con todo y su muerte fue más rápida según conto el asesino Nina, a él, le entraron a golpes Marmolejos y sus esbirros con rabia, llego inclusive a darle algunas puñaladas con un cuchillo de tipo militar que portaba. El oficial Nina dijo:
“Marino fue un hombre valiente, le dábamos con todo y no se quejaba, usamos chuchos de alambres, bate de beisbol, y medias llenas con arena mojadas para reventarle los pulmones, hasta que cayó al piso, donde Marmolejos le apuñalo dos veces en el corazón para que terminara de morir. Me dio mucha pena, pero yo cumplía con mi deber, solo le pido perdón a Dios y a su familia”, y así termino el relato del teniente Nina.
Hasta el día de hoy están desaparecidos sus cadáveres, nadie, absolutamente nadie ha podido decirle a su familia donde los tiraron. Como el Mayor Eladio Marmolejos era de la Fuerza Aérea Dominicana, se presume que fueron lanzados al mar. Otras versiones establecen que fueron lanzados por el puente “el Coronel” de la sección San Rafael del municipio de Paraíso.
Paz a sus restos. Siempre serán recordados como ejemplo de valor y moralidad. A pesar de la tortura, no delataron ni entregaron a ninguno de sus compañeros.
