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sábado, 11 de mayo de 2013

OPINION: La Diáspora y la Estrategia Nacional de Desarrollo

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POR EMILIANO PEREZ ESPINOSA
Desde Nueva York para Ecos del Sur


La Estrategia Nacional de Desarrollo (END) es una de las iniciativas más innovadoras e importantes que el Estado dominicano ha lanzado en los últimos 50 años.  La misma fue convertida en ley recientemente, evidenciando así la seriedad del esfuerzo. Pero pienso, que como toda nueva iniciativa, puede ser enriquecida.

En mi opinión debe integrar los inigualables  recursos de la diáspora dominicana que reside en el exterior, la cual esta constituida por más de 2, 000,000 de compatriotas de varias generaciones y distribuidos en varios continentes.
 
Si aceptamos como buenas y validas las sugerencias del economista Timothy Taylor, de la Universidad de Stanford en Connecticut, en su cátedra titulada “América y la Nueva Economía Global.”, cuando afirma, que cuatro elementos son básicos e indispensables para incrementar la productividad de un país y por ende su Producto Interno Bruto (PIB) y el desarrollo material de un país. Estos elementos son: el capital humano, el capital financiero, el número de los trabajadores que están en el proceso productivo, y el nivel de manejo de la tecnología de cada uno de estos trabajadores.

En ese sentido, observamos que la comunidad dominicana en el exterior posee tres de esos cuatros elementos de los cuales nuestro país muy bien podría beneficiarse. Por ejemplo, el capital humano. En el área conocida como “Tri-Estatal” que la componen: Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut y la llamada región de Nueva Inglaterra, compuesta por los estados de Massachusetts, y Rhode Island, el número de estudiantes de primera y segunda generación de origen dominicana es considerable, es un capital humano inagotable y posible de incorporar al desarrollo del país de diversas maneras.
 
En lo relativo al capital financiero, según las Naciones Unidas el volumen oficial de remesas que los dominicanos en el exterior envían a la Republica anualmente supera los 3,000 millones de dólares, y empíricamente podemos afirmar que enviamos otros 3,000 millones de dólares en bienes, tales como comida, maquinarias, entre otros; sumados serían unos 6,000 millones de dólares anuales, es decir más del 10% de nuestro PIB, que según la página Web de la CIA norteamericana, es de 56,000  millones de dólares. Es un capital financiero necesario.
 
Además, sobre el manejo de la tecnología, podríamos afirmar que el 90% de los miembros de la diáspora dominicana de primera y segunda generación tiene un manejo tecnológico similar al prevaleciente en los países desarrollados donde hay comunidad dominicana establecida. Son pues, productores con tecnología avanzada.
 
Para concluir, si observamos las experiencias de países como Israel e Irlanda, los cuales incluyeron sus diásporas como parte de sus estrategias nacionales para el desarrollo, con  muy buenos resultados, nos daríamos cuenta de lo importante que sería emular esas experiencias a partir de la importancia de nuestras comunidades en el exterior. A partir de esas premisas solicitamos a nuestros distinguidos compañer@s dar los pasos de lugar para incluir a nuestra diáspora en la END, lo cual obligaría a todos los gobiernos a desarrollar políticas de estados para la diáspora pues es sin duda uno de los mejores productos que la República Dominicana exporta al exterior.