POR JOSE ANTONIO MATOS.
Artículo enviado a Ecos del Sur.
El derecho a la vida esta contemplado en nuestra constitución y la misma a su vez tiene jerarquía sobre las leyes, que le son como lo indica claramente, adjetivas, por tanto, lo actos que conlleven el fin de la vida del ciudadano, son violatorios a la constitución, son nulos. La vida está por encima de todos los derecho, por lo que ninguna ley puede pender sobre la vida, cual espada de Damocles.
Nos referimos a la ley sobre minería, la cual ha sido defendida a capa y espada, por uno de los más brillantes técnicos del país, que como ser humano, se puede equivocar, y se ha equivocado, con el diagnóstico de las inundaciones del lago Enriquillo y ahora cree ciegamente en la explotación del oro en loma “miranda”.
Explotar esos recursos, es decretar la muerte en gran parte del territorio dominicano, porque en él, quedará envenenado un importante recurso, que es el agua potable y demás usos de una parte céntrica y alta de la nación, de cuya propagación se encargará la fuerza de gravedad y los vientos, principalmente.
La inviolabilidad de la vida, también toca este punto, y ni el informe del PNUD, ni ecologistas equivocados, ni ley ó contrato, cual sea, ni 97-3, ni 50-50 ni el último, que en proporciones es el intermedio, pero malo al fin puede permitirse, porque le niega la vida, a presentes y futuras generaciones, por tanto, decimos, de voz en cuello, ¡no, a la explotación del oro en loma mirando y tres palmas!, ¡fuera la Barrick Golg!...
Nos referimos a la ley sobre minería, la cual ha sido defendida a capa y espada, por uno de los más brillantes técnicos del país, que como ser humano, se puede equivocar, y se ha equivocado, con el diagnóstico de las inundaciones del lago Enriquillo y ahora cree ciegamente en la explotación del oro en loma “miranda”.
Explotar esos recursos, es decretar la muerte en gran parte del territorio dominicano, porque en él, quedará envenenado un importante recurso, que es el agua potable y demás usos de una parte céntrica y alta de la nación, de cuya propagación se encargará la fuerza de gravedad y los vientos, principalmente.
La inviolabilidad de la vida, también toca este punto, y ni el informe del PNUD, ni ecologistas equivocados, ni ley ó contrato, cual sea, ni 97-3, ni 50-50 ni el último, que en proporciones es el intermedio, pero malo al fin puede permitirse, porque le niega la vida, a presentes y futuras generaciones, por tanto, decimos, de voz en cuello, ¡no, a la explotación del oro en loma mirando y tres palmas!, ¡fuera la Barrick Golg!...
