POR ALEJANDRO SANTANA
Artículo enviado a Ecos del Sur
Artículo enviado a Ecos del Sur
Que bueno que en momentos en que muchos niños y jóvenes, transitan caminos equivocados, hayan otros, la mayoría, estén cosechando triunfos, en la música y en otras áreas.
Frecuentemente y con mucho ahínco, se informa de niños, jóvenes que andan en malos pasos, que son la vergüenza de las familias, que nos causan dolores de cabeza.
Y aunque estos son los menos, sus acciones hacen muchos ruidos porque en ocasiones son dimensionadas para mal y entendemos que todo está perdido y no es así.
Este primer y tercer lugar ganados por nuestros niños en el VIII festival Nacional de bandas en el auditorio de Bellas Artes, en la capital los días 3 y 4 de este mes, habla muy bien de nosotros.
Pero esos logros tienen mentores que debemos resaltar como ejemplos en esta ciudad donde paso a paso hemos ido perdiendo sensibilidades que nos caracterizaban.
Los nombres del sacerdote, Rigoberto Hurtado y del profesor José Luis Batista, de la escuela San Vicente de Paúl, del barrio Pueblo Nuevo.
De la profesora Claudia Martínez de la escuela Sinfonías de Barahona, del músico Jairo Trinidad de la misma escuela, deben ser escritos con letras de oro en lo más alto del firmamento cultural local.
Y si somos justos, no olvidar los nombres de Modesto Peña, José Peña y Daysi Suero de la Asociación de Ajedrez, que día a día han venido trabajando con nuestros niños y jóvenes para mantenerlos lejos de los vicios.
Esas personas que de manera silenciosa y sin mayores apoyos gubernamentales, han dedicado su tiempo y capacidad a favor de nuestros hijos, debemos honrarlos cada segundo de nuestras vidas.
Hoy celebramos esos triunfos, en la música, también lo hemos celebrado en el ajedrez, en el baloncesto y otros deportes y los beneficios serán de nuestra sociedad.
Y lo serán mientras tengamos junto a nuestros hijos a esos quijotes, bien intencionados que han dejado de lado sus vidas personales para dedicarle tiempo a nuestra niñez y juventud.
No solo debemos ser agradecidos con esos forjadores de conducta, debemos demostrarle cada día con nuestros aportes cuando lo necesiten para seguir cultivando en nuestros niños y jóvenes, cultura, buenos modales, honestidad y buenas costumbres para que sigan adelante.
Mis felicidades a los padres de esos niños y jóvenes, a esos anegados cultivadores de valores nobles, incentivándolos a que sigan con esa titánica labor que si nuestra ingratitud nos impide agradecerles, deseé el cielo Dios, sabrá recompensarlos.
