POR FREDY E. PEREZ ESPINOSA
Para Ecos del Sur.
Con frecuencia escucho programas radiales interactivos que se producen en nuestra región, lo mismo que leo muchos de los artículos de los periódicos y blogs digitales. Es muy frecuente en estos medios de comunicación que las personas expresen lo que piensan, lo que sienten, lo que son; pero, me llama mucho la atención que en la mayoría de los casos lo que se dice tiene un signo marcado de desesperanza, y no es para menos, son incontables las veces que han sido engañados y burlados por quienes tienen la responsabilidad social de hacer las cosas en beneficio de la colectividad.
Cuando hablamos, en ocasiones, la emoción nos nubla la mente y expresamos sentimientos de frustración e impotencia ante hechos que a todas luces pueden ser abordados para resolver una situación que beneficiaría a toda una comunidad. Es por eso, que a lo largo de muchos años, de toda una historia regional, se ha ido acumulando en la mente de los que habitamos en esta zona de la República Dominicana que existe un marcado interés de bloquear e impedir los proyectos e iniciativas que tiendan a mejorar las condiciones materiales de existencia de la gente.
Para muestra, basta un botón, como popularmente se dice. Las Presas de Sabaneta, Sabana Yegua, Taveras, Hatillo, Monción Jiguey y Aguacate, entre otras, no fueron demandas tan significativamente por las comunidades donde están ubicadas, como lo ha sido la Presa de Monte Grande. Es más, muchas de ellas fueron ideadas y planificadas, sin ningún reclamo, por el Gobierno Dominicano, atendiendo a la importancia económica y social que representan para el País. Entonces, ¿Monte Grande no se encuentra en territorio dominicano? ¿No tiene una importancia económica y social?
Así nos han tratado por años y de ahí la desesperanza que mucha de nuestra gente expresa, inclusive, involuntariamente.
El cuento no ha terminado, la película tampoco. Apenas, las cosas se inician y ha llegado el momento de poner todo en blanco y negro. Olvidémonos de lo que otros han hecho o nos quieran hacer y concentrémonos en lo que podríamos hacer nosotros.
Considero, que lo primero que deberíamos hacer es cambiar la mentalidad de desesperanza regional por la de la esperanza. Organicemos y planifiquemos todo lo relativo al bienestar colectivo, al bien común. Esa es la clave del éxito.
Cuando hablamos, en ocasiones, la emoción nos nubla la mente y expresamos sentimientos de frustración e impotencia ante hechos que a todas luces pueden ser abordados para resolver una situación que beneficiaría a toda una comunidad. Es por eso, que a lo largo de muchos años, de toda una historia regional, se ha ido acumulando en la mente de los que habitamos en esta zona de la República Dominicana que existe un marcado interés de bloquear e impedir los proyectos e iniciativas que tiendan a mejorar las condiciones materiales de existencia de la gente.
Para muestra, basta un botón, como popularmente se dice. Las Presas de Sabaneta, Sabana Yegua, Taveras, Hatillo, Monción Jiguey y Aguacate, entre otras, no fueron demandas tan significativamente por las comunidades donde están ubicadas, como lo ha sido la Presa de Monte Grande. Es más, muchas de ellas fueron ideadas y planificadas, sin ningún reclamo, por el Gobierno Dominicano, atendiendo a la importancia económica y social que representan para el País. Entonces, ¿Monte Grande no se encuentra en territorio dominicano? ¿No tiene una importancia económica y social?
Así nos han tratado por años y de ahí la desesperanza que mucha de nuestra gente expresa, inclusive, involuntariamente.
El cuento no ha terminado, la película tampoco. Apenas, las cosas se inician y ha llegado el momento de poner todo en blanco y negro. Olvidémonos de lo que otros han hecho o nos quieran hacer y concentrémonos en lo que podríamos hacer nosotros.
Considero, que lo primero que deberíamos hacer es cambiar la mentalidad de desesperanza regional por la de la esperanza. Organicemos y planifiquemos todo lo relativo al bienestar colectivo, al bien común. Esa es la clave del éxito.
Recientemente, el jueves, 6 de junio, 2013, el Obispo de la Diócesis de Barahona, Mons. Rafael Leonidas Felipe Núñez, en el descenso que hizo el Senado de la República Dominicana a la comunidad de Monte Grande, nos hablaba de la esperanza. Fue un mensaje muy positivo que satisfizo a todos los que estuvimos presentes en este acto. Indicó, además, que debemos seguir dándole seguimiento a todo lo relativo a la construcción de la Presa de Monte Grande y a las obras conexas a la misma.
La esperanza de los habitamos en la Región Enriquillo, en la actualidad, está concentrada en cinco temas básicos:
1.-Construcción inmediata de la Presa de Monte Grande.
2.-Despegue definitivo del desarrollo turístico en Pedernales y todo el IV Polo Turístico.
3.-Construcción de la carretera San Juan-Santiago/Cibao-Sur.
4.-Solución a los afectados por la crecida del Lago Enriquillo.
5.-Rehabilitación de las áreas cafetaleras afectadas por La Roya.
Tomando en cuenta todo cuanto he expresado en mis reflexiónes, considero que es importante saber esto:
“No digas lo que hay que hacer, sino que hagámoslo entre todos, porque,
¡Juntos Podemos Hacerlo!
E-mail: elegidoprimero@hotmail.com
