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lunes, 3 de junio de 2013

OPINION: Cae asesinado por la Policía, el Gago Suero en 1968 miembro del MPD

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POR JOSE ALCANTARA,
Para Ecos del Sur.

Con los incontrolables dominando su gobierno y los Norteamericano entrenando a la Policía Nacional Dominicana en técnica de como torturar para sacarle confecciones  a sus adversarios;  (Entrenamientos estos  llevado a efecto  a través de la agencia interamericana para el desarrollo (IAD) y la Central de Inteligencia Norteamericana (CIA)),  el Dr. Joaquín Balaguer seguía ordenando que no se tuviera ningún tipo de contemplación con sus enemigos políticos, ya sean estos de izquierda o de la derecha, cuando se descubriera que estos estuviesen conspirando contra su gobierno. 

En el País los asesinatos políticos eran el pan de cada día por parte de la fuerza represiva instaurada en los aparatos militares de la época, es decir, el servicio secreto de la policía  y el G2 del ejército nacional. Las cárceles comenzaban a llenarse de presos políticos fruto de la intolerancia balaguerista de no permitir  ideas contraria a su régimen, por lo que el Movimiento Popular Dominicano (MPD), para enero del año 1968, declaro a los policías y a los miembros de la guardia nacional represivos como objetivos militares a darle de baja (fusilarlos) donde quiera que estuvieran, respetando siempre sus derechos humanos, es decir, no torturar ni desmoralizar al enemigo, simplemente aplicarle  “la violencia revolucionaria”.

De acuerdo al profesor Juan Francisco Martínez Almanzar, “los grupos revolucionarios de la izquierda estaban recibiendo todo tipo de represión, principalmente los del MPD, quienes les habían declarado la guerra abierta al gobierno de  Balaguer, proclamando que organizaba la guerra popular”. Siguió narrando el maestro almanzar que “los emepedeistas tenían la disposición de aliarse con cualquier tipo de organización, ya fuese de izquierda o de derecha que estuviese de acuerdo con el derrocamiento del régimen”.

En Barahona, ese grupo de izquierda estaba dirigido por su comité regional sur “José Stalin”, que organizo en los barrios a todos los hombres y las mujeres que estaban dispuestos a hacerle frente al “tirano” para derrocarlo, utilizando para ello la vía militar a través de la lucha popular. Se enarbolo también la tesis del líder de la revolución de China comunista Mao, de hacer la revolución del campo a la ciudad, llevando a sus mejores hombres a la zona rural de esta provincia, en muchas ocasiones, para captar nuevos militantes, y en otras, para esconderlos de la persecución a que estaban siendo sometidos por el gobierno colorao.

Uno de esos pueblos importante para el MPD, lo fue la zona rural de la Ciénaga, hoy municipio de la provincia de Barahona, donde muchos de sus jóvenes fueron organizados en esa agrupación política, educados en teorías revolucionarias y entrenados militarmente para participar en la futura revolución que se estaba preparando en el país. Ángel Darío Alcántara (conejo) en conversaciones que sostuvimos antes de morir de un paro cardiaco expreso  que: “ese lugar por estar ubicado en la costa caribeña, serviría para la entrada de pertrechos militares, que serían enviados desde el extranjero por los compañeros que se encontraban preparándose en otras naciones”. Nunca me dijo cuales naciones, pero siguió narrando que: “la fuerza represiva en ningún tiempo supo que se utilizaría ese lugar para la entrada de todo tipo de armamentos y otras cosas que necesitábamos”.
Al preguntarle a que se refería cuando me decía “otras cosas”, me comunico que también vendrían por ahí dirigentes del MPD que se estaban entrenando fuera de la Republica.
Fruto de esa política de ir al campo a organizar a lo “mejor” de la juventud, el MPD recluto entre otros, al joven Julio Cesáreo  Suero, alias Cesar el Gago. Cariñosamente se le decía Gago por que tenia la condición de hablar rápido y cuando se le molestaba, no se le entendía una sola palabra de las que pronunciaba. Era un trabajador incansable en las montañas de la Ciénaga, específicamente en la loma llamada Guayuyal, donde se dedicaba a recolectar  café, tarea esta que venía realizando desde muy temprana  edad al junto de su humilde familia.

En el municipio cabecera seguía la represión policial, y se manifestaban las contradicciónes entre los Reformista, encabezada por la gobernadora Arminda Prats de Gómez, quien junto a Américo Melo y Jorge herrera habían hecho una alianza en contra de la otra banda de Colora en Barahona encabezada por Negro y René Suero, estos últimos sospechoso de haber ordenados varios crímenes que consternaron la sociedad Barahonera. La división de los Reformistas era observada por toda la sociedad, y fruto de eso cada uno de las bandas ordenaba al entonces jefe de la plaza policial de Barahona, encabezada por el Coronel Rafael Guzmán Acosta, que  había que reprimir a los “comunistas”, que estaban tomando muchos terrenos  en toda la ciudad.

Fruto de esa represión, el comité Regional Sur del MPD, decide dar un golpe de efecto, organizando la toma de un cuartel policial para tomar las armas y llamar la atención al gobierno, de que ellos también estaban en capacidad de operar militarmente con eficiencia y causar daño a su aparto represivo. Se pensó tomar el cuartel del municipio de Tamayo de la provincia de Neyba, hoy provincia Bahoruco. De acuerdo al análisis geográfico que se realizo, se tomo como base, que ese lugar estaba en la zona cañera,  que le era más fácil para los revolucionarios organizar la retirada sin sufrir bajas.

 Cuando todo estaba preparado y los comandos revolucionarios estaban en el Municipio de Vicente Noble, llego la información de que en Tamayo, el ejército nacional había tomado las calles, que muchos  jóvenes habían sido apresado y otros estaban huyendo.

El MPD creyó que se había descubierto su plan, pero luego se supo que miembros de otra organización de izquierda había ordenado quemar parte de los sembradíos de caña para afectar al gobierno en lo concerniente a la economía nacional. Para ese entonces, el azúcar de caña era el soporte de la economía del país.

Como ya no se podía tomar por asalto el cuartel policial de Tamayo, la dirección del partido de izquierda decidió entonces buscar otras alternativas y  decidieron que la estación policial del municipio de la Ciénaga seria donde se llevaría la tarea de buscar las armas y dar el golpe de efecto. Se preparan los hombres y las armas, el MPD decide que Julio el Gago sea el comandante de esa célula revolucionaria por ser de ese pueblo y conocedor de todas las salidas para la retirada. Son cinco los compañeros: con los alias Capullito, Manuel, Pedro el Gordo, El corto y por supuesto El Gago. El dirigente o cuadro encargado, (quien no nos autorizo a dar su nombre), les da las instrucciones finales, diciéndoles: “recuerden, cualquiera de ustedes puede caer en la toma de ese lugar, pero siempre serán recordado por el pueblo trabajador, quien le agradecerá por siempre su desprendimiento, vayan que todo estará coronado de éxito”.

 Ya en el lugar, salieron hacia el cuartel policial dispuesto, confiado y con la moral en alto, no tenían a que temerle, estaban preparados. Pero al llegar  al lugar, por la carretera principal, y   dejado el vehículo que los transporto en lugar seguro para la retirada, uno de los policías los observa con gorras, caras tapadas con pañuelos  y sospecha, sale corriendo y   vocifera: “corran, corran que vienen los guerrilleros”. Los policías avisados, esperan a los  revolucionarios disparando sus armas, fuego que es contestado por el comando, que durante media hora trato de penetrar al cuartel sin éxito. La gente del pueblo se metió en sus casas con miedo sin saber que sucedía. Los revolucionarios tuvieron que retirarse  con las manos vacías si haber logrado su objetivo. El vehículo que lo había llevado se marcho y los dejo. De parte de la policía de acuerdo a lo que informaron, algunos de sus miembros resultaron heridos. En  los militantes del MPD no hubo consecuencias fatales, pero tuvieron que salir huyendo a pie e internarse en las lomas de Ciénaga llamada el Guayuyal, para salir a otra montaña llamada Santa Elena, y bajar al pueblo de Barahona. En eso se pasaron tres días. 

La fuerza de seguridad del estado señalo a Julio el Gago  como uno de los participantes en el tiroteo al cuartel de la Ciénaga y comenzaron a buscarlo  por toda la provincia de Barahona. El MPD le busco protección y lo llevo a diferentes casas de seguridad, donde solo lo dejaban permanecer en un mismo lugar dos o tres semanas para desubicar a los organismos represivos. Otros camaradas del Gago estaban siendo perseguidos para ser “asesinados” en represalia por ataque al recinto policial de acuerdo a la información suministrada por el grupo de izquierda. Tenían los policías la orden de no llevar vivo a ninguno de los sospechosos que según la fuerza de seguridad estuvieron junto al Gago Suero en la actividad militar de la Ciénaga.

Debido  a la ardua persecución a sus militantes, el MPD decide que Andrés Feliz, Julio el Gago y José Manuel Lembert Beltre (Capullito), pernotaran en una casa de seguridad que le había facilitado el alias Chamaco, en el sector la playa, para de ahí sacarlos a los tres fuera de la ciudad. Conto alias Capullito lo siguiente en su informe al partido de izquierda: “aunque estábamos en un lugar que no era frecuentado por la reacción balaguerista, no podíamos dormir esa noche a pesar del cansancio, Andrés y Gago bromeaban y se reían despreocupados, parecían dos niños”. Siguió informado que: “mis compañeros querían que yo participara y contara algunas anécdotas pero yo como siempre estaba alerta”. Andres se marcho a otro lugar, cerca de ahí en la calles las carreras estaba escondido huyéndole a la represión el periodista Melton Pineda.

Sin  ellos saberlos, el alias Chamaco se fue para el cuartel de la policía llamado Comandancia Policial de  la Región Suroeste e informo el lugar exacto y preciso en donde se escondían los revolucionarios.  Le ordenaron al Capitán Ángel Almonte, que fuera enseguida al lugar con un contingente policial y le advirtió el comandante: “óyeme bien, no quiero uno solo vivo”. Salen del cuartel en dos vehículos que dejan en el Parque de los Suero y se dirigen a pie para el lugar, bajando por la calle Las Carreras, doblan la 30 de Mayo y toman hacia la calle Matos Fale y rodean toda la cuadra donde están los revolucionarios. 
Sin preguntar empiezan a disparar hacia la casa de madera ubicada en la parte de atrás de la casa 20. Dijo el alias capullito, que: fuimos sorprendidos, pero como no estábamos durmiendo  e inmediatamente respondimos el fuego con las pistolas que portábamos, no teníamos armas largas, quizá hubiera sido otra cosa”.

En el intercambio de disparos los policías se repliegan, huyen y vocifera uno de ellos, “mataron al capitán, mataron al capitán”, el capitán Almonte se desmayo del susto,  lo que aprovecho Capullito Lembert para salir de aquel infierno por una de la ventana trasera de la casa, llamo  al Gago varias veces pero este no pudo salir, estaba herido fruto del tiroteo. Siguen disparando  revolucionario, pero tiene que dejar a su compañero herido, según él, con profundo pesar. Cesar el Gago siguió combatiendo herido, los policías tenían miedo de entrar. 

Solo lo pudieron hacer cuando al combatiente revolucionario se le terminaron las balas. Cuando la fuerza represiva logra penetrar al lugar lo encuentran herido y lo patean varias veces, uno de ellos protesto y lo llevan al hospital donde lo dejaron morir. La batalla había comenzado el  8 de julio a las 11 de la noche y termino el día 9 de ese mismo mes del año 1968, día en que murió el Gago en el hospital de Barahona donde fue llevado por la policía y dejado morir. Alias Chamaco se convirtió en el chivato más buscado por el MPD para ser “ajusticiado”, nunca lo localizaron. Para Barahona El Gago fue un ejemplo de valor y un revolucionario intachable.