POR ALEJANDRO SANTANA
La expresión no es de mi autoría, usualmente he sido contrario a las palabras soeces, y más si se dicen en los medios de comunicación, no importa quien haga uso de ellas y a quienes lo hacen los considero depravados.
Pero muy a mi pesar, esta vez debo estar de acuerdo con esa expresión que la mañana del martes 18 de junio la escuche de voz de una señora de unos 70 años, según me hizo saber sobre su edad, cuando le pregunté.
Su expresión me pareció razonable y acertada, debido a que se produjo cuando ambos vimos a una joven que con dos sacos repletos de basuras, lo vaciaba en el cauce del río Birán en la esquina de la 30 de mayo con Beller.
En esa esquina ve visto en más de una veintena de veces a tractores y camiones del cabildo local, haciendo labores de limpieza, recogiendo los desperdicios depositados en el lugar para llevarlo al vertedero municipal.
Pero ese lugar siempre luce repleto de basuras, desperdicios de todo tipo, entiéndase, pañales desechables, toallas sanitarias, residuos de todo los tipos.
La señora en cuestión, se mostró indignada por la acción de la joven y no se contuvo, dejo salir su expresión cargada de resentimiento a esa mala acción, agregando a seguidas,! por eso es que hablan mal de nosotros los barahoneros!.
Como yo era el escucha de primera mano, tuvimos la oportunidad de hablar sobre esa mala acción, y como para darle peso a su preocupación y disgusto, me hizo saber que no era de la ciudad, pero que vino hace mas de 20 años y se ha quedado aquí, donde ha procreado familia y de donde no se irá más.
Le hice saber que yo tenía cuidado al pasar por algunas de las vías de la ciudad que atraviesan el río Birán debido que ya había peleado con algunos lugareños por esa acción y cultura de la suciedad.
Me pidió excusa por el concepto de provincia “jodida”, que había usado, pero agrego,! es que me da coraje ese tipo de acción asquerosa de algunos lugareños!.
La limpieza de la ciudad, cuesta, se emplea personal para esos menesteres, pero estos se quejan del accionar de la gente, porque cuando pasan por las calles colectando la basura, luego de irse del lugar, comienzan a sacarla de nuevo dando el aspecto de que no se ha limpiado.
Tengo conocimiento que tanto, el cabildo, Medio Ambiente, Turismo, y otras instituciones gastan periódicamente recursos en la limpieza de la rivera de las playas que están cerca de la ciudad, pero siempre lucen sucias, por la acción desaprensiva de la gente de mi ciudad.
En una ocasión hablaba con una doctora, santiaguera de nacimiento poro nacionalizada Brahonera por el matrimonio que mantenía con un compueblano con quien llevaba varios años y había procreado familia.
Fui a su consultorio en una de las Unap barrial y me hizo sentarme para hablarme de las cosas que les molestaban y la herían moralmente porque se consideraba una de nosotros.
Me dijo con mucho acierto: A Barahona lo consideran un pueblo sucio debido a que cuando llueve lanzamos la basura a las calles, periódicamente quemamos basura en los patios, ensuciamos los ríos, y en el manejo en el transito somos irrespetuosos.
Agregándome que aunque duela si no cambiamos esa cultura, seguiremos siendo considerados por muchos como el Sur Profundo, debido a mi reacción me pidió que no me incomode que ella lo hiciera porque se sentía barahonera.
Me hizo saber las veces que se había sentido molesta e impotente, cuando escuchaba ese tipo de valoración que nos tenían por nuestra mala conducta, de la suciedad, de manejar temerariamente, y en muchos casos manejarnos imprudentemente.
Sé que duele, pero, pero si somos honestos, debemos hacer una revisión de nuestras costumbres y cambiar por el bien de todos y para que no nos incomode la expresión de la señora de los alrededores del río Birán de: Este pueblo se jodió.
