POR JOSE DOLORES MATEO
Para Ecos del Sur
A pesar de las dificultades afrontadas por los fenómenos atmosféricos ocurridos en el país en el primer decenio del presente siglo XXI, y muy especialmente en el año 2009, los habitantes del sur profundo y, más aún, los que conviven dentro del entorno enmarcado en las vertientes norte y sur del lago Enriquillo, provincias de Bahoruco e Independencia, deben dar gracias a Dios por haberlos dotado de una de las más prodigiosa fuente de vida y de riqueza conque cuenta el país: el lago Enriquillo.
Como bien se recuerda, a partir de las tormentas tropicales Noel y Olga, ocurridas entre los meses de octubre y diciembre del año 2007, respectivamente, la región sur resultó ser una de las más afectadas por los cuantiosos daños que los referidos ciclones ocasionaron a su paso, tanto en vidas humanas como en infraestructura, así como también por la gran cantidad de familias desplazadas, producto del desbordamiento que experimentó el temible río Yaque del Sur.
Se sabe muy bien, que los enormes volúmenes de agua dejados por aquellas tormentas tropicales provocaron la crecida desmesurada del lago, lo que a su vez causó que cientos de miles de tareas de tierras hayan vuelto a ser ocupadas por las aguas de la mayor reserva natural con que cuenta la República Dominicana, dejando sin medio de producción a decenas de familias de la zona, cuya principal actividad de sustentación económica la constituye el quehacer agropecuario.
Sin embargo, como atinadamente aconsejaba alguien, los lugareños deben hacer de esta dificultad que ha causado la crecida del lago una gran oportunidad.
Una oportunidad podría ser, tal vez, explotar con carácter comercial a gran escala la piscicultura.
Y es que el lago enriquillo, considerado como la mayor fuente acuífera de aguas interiores de las Antillas, con una extensión que supera ya los 350 kilómetros cuadrado, constituye el mayor cuerpo de agua o estanque natural para la producción de especies acuáticas, que se podrían liberar para su cultivo y explotación de forma natural y sostenible.
Durante el segundo encuentro para la articulación del Plan Estratégico Lago Enriquillo 2030, celebrado en el municipio de Duvergé en el mes de noviembre del año pasado, el ingeniero Domingo Abreu Collado, presidente de la Asamblea Nacional Ambiental, aseveró que “la zona del lago Enriquillo cuenta con todo el potencial y los recursos naturales para desarrollar el ecoturismo y la industria piscícola (…)”.
El ambientalista también recordó que “hace 50 años Corea era más pobre que nosotros y ahora es la séptima economía del mundo, un cambio que se hizo posible porque los gobernantes y ciudadanos de ese país se pusieron de acuerdo para trabajar a partir de un plan y a unos objetivos de desarrollo (…)”.
Aquí en la Región Enriquillo, se conoce de proyectos de crianzas artesanales de tilapias (en jaulas flotantes), que se implementan a pequeña escala comercial en algunas comunidades de la zona como, por ejemplo, en Bombita y El Tamarindo de los municipios de Vicente Noble y Galván, respectivamente, las cuales cuentan con financiamiento del gobierno y con el asesoramiento y monitoreo del Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (IDIAF), así como por el Fondo Especial para el Desarrollo Agropecuario (FEDA).
Pero, como se puede apreciar, para las comunidades que bordean el lago Enriquillo, la explotación a gran escala de éste importante recurso natural, podría constituirse en un aliciente importante para ayudar en la mitigación del desempleo, la desnutrición y la miseria que por largos años ha azotado a esta zona del Valle de Neyba.
Las familias residentes en las provincias de Bahoruco e Independencia, castigada despiadadamente por el crecimiento descomunal del majestuoso y prominente lago Enriquillo, le han conferido al presidente Danilo Medina su patria potestad, hasta tanto puedan lograr su emancipación socioeconómica
.jpg)
