POR JOSE A. MATOS
Artículo enviado a Ecos del Sur
Al inicio de la temporada ciclónica 2013, la sub región integrada por las provincias Bahoruco, Independencia y gran parte de la Barahona podríamos ser objeto de importantes flagelos en lo que queda de año.
Razones hay de sobra para que la preocupación nos embargue, un anuncio en el pasado fin de semana por gloria Ceballos, directora de meteorología, sobre aguas a precipitar en zonas de alta influencia en la zona, que dañan vidas y propiedades por no haber la previsiones estructurales necesarias y el fenómeno final, de que las aguas terminan en la mayor profundidad de la isla, la hoya del lago Enriquillo.
Ya salió el rumor por parte de los habitantes de la Mesopotamia de San Juan de la Maguana, filtrada la información de que la presa de Sabaneta esta súper abundante en aguas, no la hemos visto, pero sí vimos que producto de un desfogue de la de Sabana Yegua, el martes pasado, que contábamos a 28, el río Yaque del Sur traía un buen caudal nuevo, a diferencia de las semanas anteriores, que traía poco caudal.
La crecida del lago Enriquillo, demostrado ya que la provoca en mayor medida, la presencia de esos caudales que deberían estar llegando a la Bahía de Neiba, por lo menos el 75% de ellas, es el flagelo mayor de una región, que ha visto miles de árboles sucumbir bajo un espejo de aguas, incrementado de 245 kilómetros cuadrados, a 444 kilómetros cuadrados (198 kilómetros cuadrados de incremento), millones de árboles de diferentes especies, entre ellos, cientos del maravilloso mango pechito, flora y fauna deshechas y un hábitat en el fondo del lago, incierto, que para quien lo dude, que vea el cambio en los productos del lago, con probable desaparición de especies, la jaiba azul, por ejemplo, que ha sido híper abundante, en estos momentos brilla por su ausencia.
Las anteriores dos temporadas ciclónicas, las del 2012 y 2011, han sido muy activas, trajeron cuatro fuertes tormentas, la Emily, Irene, Isaac y Sandy, subieron el nivel del lago Enriquillo en cerca de 3 metros, solo en sus aguas de inicio, sin los reductos, habiendo el lago bajado su nivel, en las dos ocasiones en 19 y 25 centímetros respectivamente, en esos años, antes de llegar las tormentas.
En la temporada actual, hemos registrado una crecida en los que va del año, antes del inicio de la temporada ciclónica, de 15 centímetros, esta temporada promete ser activa, las aguas de ella, ya se empiezan a sentir, por las lluvias que la preceden y ver, el aliviadero de canoa, salvación en la detención de la crecida, incontrovertiblemente, la escasez de recursos gubernamentales impidieron que la actual temporada ciclónica lo encuentre rehabilitado y un importante técnico en la materia se gasta el lujo de decir a esta altura del juego a la población dominicana, por el medio radial más escuchado por el país, la pasada semana, que el ¡Yaque del Sur no tiene nada que ver con la crecida del lago Enriquillo!, trayendo de seguro algún estado dubitativo en el gobierno central, ¡qué capacidad!
Razones hay de sobra para que la preocupación nos embargue, un anuncio en el pasado fin de semana por gloria Ceballos, directora de meteorología, sobre aguas a precipitar en zonas de alta influencia en la zona, que dañan vidas y propiedades por no haber la previsiones estructurales necesarias y el fenómeno final, de que las aguas terminan en la mayor profundidad de la isla, la hoya del lago Enriquillo.
Ya salió el rumor por parte de los habitantes de la Mesopotamia de San Juan de la Maguana, filtrada la información de que la presa de Sabaneta esta súper abundante en aguas, no la hemos visto, pero sí vimos que producto de un desfogue de la de Sabana Yegua, el martes pasado, que contábamos a 28, el río Yaque del Sur traía un buen caudal nuevo, a diferencia de las semanas anteriores, que traía poco caudal.
La crecida del lago Enriquillo, demostrado ya que la provoca en mayor medida, la presencia de esos caudales que deberían estar llegando a la Bahía de Neiba, por lo menos el 75% de ellas, es el flagelo mayor de una región, que ha visto miles de árboles sucumbir bajo un espejo de aguas, incrementado de 245 kilómetros cuadrados, a 444 kilómetros cuadrados (198 kilómetros cuadrados de incremento), millones de árboles de diferentes especies, entre ellos, cientos del maravilloso mango pechito, flora y fauna deshechas y un hábitat en el fondo del lago, incierto, que para quien lo dude, que vea el cambio en los productos del lago, con probable desaparición de especies, la jaiba azul, por ejemplo, que ha sido híper abundante, en estos momentos brilla por su ausencia.
Las anteriores dos temporadas ciclónicas, las del 2012 y 2011, han sido muy activas, trajeron cuatro fuertes tormentas, la Emily, Irene, Isaac y Sandy, subieron el nivel del lago Enriquillo en cerca de 3 metros, solo en sus aguas de inicio, sin los reductos, habiendo el lago bajado su nivel, en las dos ocasiones en 19 y 25 centímetros respectivamente, en esos años, antes de llegar las tormentas.
En la temporada actual, hemos registrado una crecida en los que va del año, antes del inicio de la temporada ciclónica, de 15 centímetros, esta temporada promete ser activa, las aguas de ella, ya se empiezan a sentir, por las lluvias que la preceden y ver, el aliviadero de canoa, salvación en la detención de la crecida, incontrovertiblemente, la escasez de recursos gubernamentales impidieron que la actual temporada ciclónica lo encuentre rehabilitado y un importante técnico en la materia se gasta el lujo de decir a esta altura del juego a la población dominicana, por el medio radial más escuchado por el país, la pasada semana, que el ¡Yaque del Sur no tiene nada que ver con la crecida del lago Enriquillo!, trayendo de seguro algún estado dubitativo en el gobierno central, ¡qué capacidad!
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