Para Ecos del Sur
En 1974 comenzó con la aspiración de Balaguer de aplicar la reforma agraria. Como en años anteriores su interés de ganarse a la masa campesina fue en aumento, debido a la pérdida de popularidad en las grandes provincias, donde solo podía imponerse a través del fraude electoral y el terror militar. El movimiento popular, los clubes culturales, los frentes de masas, como lo eran el Sindicato de Choferes, Asociación Medica Dominicana, las agrupaciones estudiantiles y los grupos de izquierda sufrían en su conjunto de represión, muerte, cárcel y exilio.
En Barahona los miembros de la dirección del PRD anuncian que en la convención de ese partido celebrada los días 16 y 17 febrero, en Santo Domingo, capital de la Republica Dominicana se escogió como candidato al hacendado Antonio Guzmán. 10 días después de celebrada la convención del PRD, el 27 de febrero de 1974 se inauguran los famosos XII Juegos Centroamericanos y del Caribe que marco el rumbo del deporte Dominicano.
A pesar de eso, después de muchas negociaciones y movilizaciones, la coalición de partidos y movimientos de masas, llamado “Acuerdo de Santiago”, acogió en el mes de abril como candidato oficial a la presidencia de la Republica al candidato del PRD. La provincia de Barahona, a través del MPD, llamo a la movilización popular. Sus frentes de masas más importantes, el estudiantil Flavio Suero y el de Choferes, llamado UNACHOSIN, realizaban los trabajos de conspiración para impedir la reelección reformista. El FEFLAS hizo del Liceo Dr. “Federico Henríquez y Carvajal”, su base de movilización y lucha desde el lunes día 1ro de abril
Recuerdo que el día miércoles 3 de abril, convocamos una gran movilización en la llamada “Panadería Aguilo”, saliendo del Liceo y cuando nos estábamos reuniendo en ese lugar, aparecieron en un motor del color rojo, los agentes del G2 del ejercito de apellidos Nina Y de La Rosa y la emprendieron a tiros en contra de todos los estudiantes que allí nos encontrábamos y algunos empezaron a correr, pero los llame con furia y les dije: “devuélvanse, tan solo son dos, vamos a enfrentarlos con piedra y palos”, caramba, mis compañeros escucharon mi llamado y los enfrentamos a piedra y botellazos y los llevamos desde la clínica “Magnolia” hasta la Avenida Luperon y solo nos marchamos cuando las compañeras dirigentes de la época Ángela Moquete, Argeres Medina (muma), Sandra Peña Lucila Méndez, entre otras, nos dijeron que era tiempo de marcharnos. Así de dispuestos estábamos, para impedir un nuevo mandato del criminal gobierno.
La coalición llamada “Acuerdo de Santiago”, hacían denuncias nacionales e internacionales sobre la participación de los militares en la política a favor del partido de gobierno, por lo que no había condiciones para participar en la misma. Los generales Enriques Pérez y Pérez, Nivar Seijas, LLuberes Montas, Guzmán Acosta entre otros, ordenaban a sus incontrolables, que aplicaran todo tipo de terror y represión para impedir que los contrarios al partido Reformista fueran a las urnas. Todo el mes de abril fue de terror y represión, esto provoco la abstención del “Acuerdo de Santiago” y las demás fuerzas políticas del País.
A esas elecciones del 16 de mayo solo concurrieron el Partido Reformista, Movimiento Nacional de la Juventud, de Víctor Gómez Berges y el Partido Demócrata Popular de Luis Homero Lajara Burgos. A este último Balaguer le entrego millones de pesos para que participara en esas elecciones y legalizara los comicios con su actuación. A partir de esa segunda reelección de Balaguer, le siguió una ola de represión y de terror en todo el País. Los principales dirigentes de la izquierda habían sido asesinados y algunos estaban presos y otros en el exilio.
En Barahona, luego de habernos expuestos tanto en todas las movilizaciones que se habían realizado, los dirigentes de la izquierda vivíamos momentos de incertidumbre. Las casas de seguridad se hicieron parte de nuestra vida. Doña Zulema López, Vianela la mama de la compañera Brunilda, Don Leonor el Herrero y su esposa Doña Manila, la joven Ondina Matos, entre muchas gentes honestas del pueblo, nos escondían y alimentaban como si fuéramos parte de su familia. Cuanta solidaridad y riesgo en esas personas hermosas. En mi caso tenía que ir obligatoriamente al centro educativo. Así lo había decidido el Comité Regional Sur “José Stalin” del MPD, del cual era miembro. No podía abandonar la escuela ni al frente estudiantil, el cual dirigía en ese momento.
En todos esos acontecimientos revolucionarios participan los hermanos Jorge, Luis y alias la “Pe” Feliz, quienes se destacaron en las movilizaciones en contra de la reelección de Balaguer, cuyo objetivo no fue logrado. Eran los tres miembros del MPD. Su compromiso con la revolución era de total entrega. Jorge, el más viejo de los tres, siempre me acompañaba en las acciones que ordenaba el partido. Era un hombre sin miedo, pero con muchos escrúpulos y con una moral revolucionaria que lo hacía un ejemplo de humildad y entrega.
A mí me gustaba estar al lado de Jorge en todas las tareas que implicaban acción, me sentía seguro, el hombre no tenía temor y no le temblaba el pulso a la hora de la verdad. En el caso de Luis, quien lucía siempre una sonrisa y era juguetón, su compromiso con el MPD era de ser un organizador en los barrios, era un fiel militante que no vacilaba en los trabajos que se le encomendaba y ante todo, mantenía el control de toda la propaganda que se orientaba en los sectores marginados de Barahona. En el caso de la “Pe”, era el teórico de los tres hermanos, pero como los demás, un recio y duro militante comunista. Por eso, cuando a Barahona enviaron al compañero con el alias de Frank, se le pidió a esa familia que lo cuidara, ya que el mismo estaba siendo buscado en su pueblo natal, San Francisco de Macorís, y si lo apresaban se temía que lo asesinaran.
Mi querido compañero Luis Feliz, me decía cuando nos encontrábamos en cualquier casa de seguridad lo siguiente: “Santo yo no salgo contigo ni de aquí a la esquina, tu hiede a muerto, Balaguer y el teniente Medina te van a matar y yo no quiero que me maten contigo”. Yo le respondía lleno de risa que: “si me matan Luis, yo espero que te pase toda la vida llorándome”. Y reíamos y gozábamos con la sentencia de muerte que había decretado el teniente Manuel Antonio Medina Y el sargento William Tejeda en contra de mi, diciendo que: “el que trae a Santo muerto, le doy una raya y mi sueldo”. Esto lo decía el Teniente Medina a sus subalternos. Gracias a Dios y la gente del pueblo que me resguardó, no lo lograron. Pues por eso a Luis no le gustaba salir conmigo, pero mi amistad con él era de hermano, como éramos todos los miembros del MPD.
La estructura del Movimiento Popular Dominicana en Barahona después de la reelección de Balaguer, se cerró mas, solo yo me exponía por mi condición de estudiante, los compañeros en la clandestinidad, tan solo se desplazaban de noche y a esas horas era que se dirigían donde los colaboradores económicos del MPD, que de manera voluntaria cooperaban con esa agrupación comunista. Recuerdo que el 15 de septiembre de 1974, nos reunimos el comité regional sur “José Stalin” para analizar la situación política y económica del partido en la región. Esa reunión la dirigió el Dirigente Juan Pablo Pelayo Feliz, cuadro regional del MPD. La casa que se utilizo fue una que estaba camino a la cabeza del Rio “Biran” en Barahona. Luis junto a otros compañeros cuidaba el perímetro, por si éramos descubiertos. Allí se ordeno buscar las colaboraciones donde diferentes personas que ayudaban a la revolución.
El día 17 de septiembre, a las 8 de la noche, en pareja de dos en dos en fila y a distancia, los compañeros Jorge, Luis, el alias Frank y otro compañero que no nos autorizo a mencionar su nombre, se dirigieron hacia el local en donde “Suro el rifero” los esperaba para darle la colaboración económica que acostumbraba a darle al MPD. Desde el Barrio Enriquillo tomaron la calle Matos Fale, tomaron por la delicia hacia la calle padre Billini. Llegaron y “Suro el Rifero les entrego el dinero de la colaboración. Ninguno se dieron cuenta los camaradas que una patrulla del servicio secreto encabezada por el sargento asesino William Tejada los había destetado cuando se dirigían a donde el colaborador.
De nuevo, los cuatro miembros del MPD regresan para las diferentes casas de seguridad sin saber que habían sido emboscados en el camino de regreso y se retiraban por el mismo lugar que habían llegado. Dice el hermano de Luis, Jorge, que en el camino iban muy distraídos y de repente, desde detrás de una árbol de mango entre las calles Padre Billini, Delicia y Matos Fale, la patrulla policial y militar encabezada por el sargento William y miembros del G2, sin mediar palabras, empiezan a disparar en contra de los revolucionarios. Luis saca su pistola y cae sin disparar. A pesar de las explosiones hay silencio, un largo silencio y solo fueron unos segundos. Todos saben que Luis esta herido, pero el fuego cruzado de las balas no permite su rescate.
Jorge acciona su arma y los policías y guardias se esconden detrás del árbol de Mango. Frank se devuelve, ya que andaba desalmado, se agacha y toma el arma que portaba Luis quien está tirando en la calle de tierra con un disparo en la cabeza. Los militares le emprenden a tiro contra Frank. Ya Jorge y el compañero que le acompañaba han salido de la acción directa del tiroteo. El camarada Frank dispara hacia el Árbol en donde se esconden los cobardes asesinos. También cae Frank fruto de un disparo que le entra por debajo de la nariz y encima del labio superior. Cuando los policías van hacia él, se levanta disparando y es rescatado herido por el compañero Jorge Feliz y llevado a diferentes casas y luego sacado hacia Santo Domingo. El compañero Luis Feliz murió en el acto, como un héroe, defendiendo los ideales del padre de la patria, de que vivamos en un país libre y soberano.
El Compañero Alias Frank sobrevivió a ese disparo y convivio mucho tiempo con ese tiro incrustado en el cielo de la boca, debido a que en el momento no se le podía operar porque podía haber perdido uno de los sentidos del olfato o del gusto, según se dijo en aquel entonces. A Luis siempre lo recuerdo con su hermosa sonrisa y su compromiso revolucionario. Don Fidel, su padre los educo para que sean revolucionarios de corazón. Que viva Luis por siempre.

