POR BIENVENIDO MÉNDEZ GALARZA
Para Ecos del Sur.
Esta centenaria municipalidad es la expresión más concreta de lo que pudo haber sido y no fue debido entre otras cosas a su condición de víctima de los descuartizadores territoriales que de un inmenso espacio lo convirtieron en un chiquero.
Es llover sobre mojado decir que nuestro municipio era desde el puente San Rafael hasta Pedernales, y que fue elevado a la categoría de municipio mediante el decreto 2225 del presidente Ulises Hereaux, (Lilis), el primero de abril del año 1884, es decir hace mas de 129 años.
Sobre sus orígenes hay varias teorías entre las que sobresalen están los que sostienen que los primeros pobladores fueron haitianos, y otros dicen que fueron los exterminados indígenas, particularmente me inclino por lo ecléctico como lo comprueba la fisonomía de nuestras gentes.
Esta tierra de contrastes pertenece a la provincia Barahona y está ubicado frente a las costas del mar Caribe en un terreno muy escarpado y rodeado de montañas con variados climas en la misma falda de la sierra del Bahoruco donde se sublevo el cacique Enriquillo por la redención de su raza, el mismo a quien le debe su nombre.
Durante los 22 años de dominación haitiana estos lo llamaron Petit Trou, y se dice que Enriquillo nace con el tratado de Basilea firmado entre España y Francia en el año 1795, lo cual proyecta una existencia de más de 200 años.
Tradicionalmente ha vivido de la agricultura de productos menores, café desde sus inicios, hoy en crisis, algodón, desparecido, sorgo, en extinción, maní, desaparecido, ganado, cítricos, y de la pesca.
Ha jugado un buen rol por la democracia aportando lucha y sacrificio a la misma, lo hizo en la guerra de los seis años con los jóvenes sublevados en Chene a quienes fusilaron y el padre de uno que había hecho un compromiso con el presidente Báez arrancándose un bigote, luego tuvo que suicidarse exclamando hijo muero víctima del mismo fusil con que te quite la vida.
Asimismo, combatió la recia dictadura de Trujillo, los doce años de Joaquín Balaguer, estuvo activo en la guerra del año 1965 y se vistió de gloria en el año 1963 en el alzamiento constitucional de Manolo Tavarez Justo, ya que Lo Lindo fue cuna del Frente Sur y murió a manos de militares el joven mártir Pedro E. Mota Galarza, Chacun, quienes reclamaban la vuelta al poder de Juan Bosch y el respeto a la Constitución.
Hasta ese momento Enriquillo fue un ejemplo de sacrificio y superación en todos los órdenes de la vida diaria y Enriquillo como parte integral de la sociedad dominicana no puede ser la excepción, pero los tiempos cambian y los pueblos también, por eso mi pueblo ya no es mi pueblo.
En la actual época de tecnología de punta y de crisis de la familia, es natural y lógico que se manifiesten cambios conductuales que hayan variado sustancialmente la vida y costumbre de un pueblo respetuoso, progresista y revolucionario que dejo de lado los deportes, las ideologías, la escuela, la religión y otros hábitos que eran su carta de presentación.
Nadie en su sano juicio puede pretender que Enriquillo no tenga puntos de drogas y las secuelas que ella genera porque nuestro pueblo es parte integral de la sociedad dominicana y las fortalezas y debilidades del país también son las de Enriquillo.
Es ingenuo pretender en estos momentos la comunidad de 20 años atrás, cuando todavía no existía un solo punto de drogas, y lo peor aún, creer que la delincuencia y la violencia son exclusivas de Enriquillo, cuando en realidad todavía esos actos son aislados y Enriquillo sigue siendo un pueblo acogedor y hospitalario.
Para Ecos del Sur.
Esta centenaria municipalidad es la expresión más concreta de lo que pudo haber sido y no fue debido entre otras cosas a su condición de víctima de los descuartizadores territoriales que de un inmenso espacio lo convirtieron en un chiquero.
Es llover sobre mojado decir que nuestro municipio era desde el puente San Rafael hasta Pedernales, y que fue elevado a la categoría de municipio mediante el decreto 2225 del presidente Ulises Hereaux, (Lilis), el primero de abril del año 1884, es decir hace mas de 129 años.
Sobre sus orígenes hay varias teorías entre las que sobresalen están los que sostienen que los primeros pobladores fueron haitianos, y otros dicen que fueron los exterminados indígenas, particularmente me inclino por lo ecléctico como lo comprueba la fisonomía de nuestras gentes.
Esta tierra de contrastes pertenece a la provincia Barahona y está ubicado frente a las costas del mar Caribe en un terreno muy escarpado y rodeado de montañas con variados climas en la misma falda de la sierra del Bahoruco donde se sublevo el cacique Enriquillo por la redención de su raza, el mismo a quien le debe su nombre.
Durante los 22 años de dominación haitiana estos lo llamaron Petit Trou, y se dice que Enriquillo nace con el tratado de Basilea firmado entre España y Francia en el año 1795, lo cual proyecta una existencia de más de 200 años.
Tradicionalmente ha vivido de la agricultura de productos menores, café desde sus inicios, hoy en crisis, algodón, desparecido, sorgo, en extinción, maní, desaparecido, ganado, cítricos, y de la pesca.
Ha jugado un buen rol por la democracia aportando lucha y sacrificio a la misma, lo hizo en la guerra de los seis años con los jóvenes sublevados en Chene a quienes fusilaron y el padre de uno que había hecho un compromiso con el presidente Báez arrancándose un bigote, luego tuvo que suicidarse exclamando hijo muero víctima del mismo fusil con que te quite la vida.
Asimismo, combatió la recia dictadura de Trujillo, los doce años de Joaquín Balaguer, estuvo activo en la guerra del año 1965 y se vistió de gloria en el año 1963 en el alzamiento constitucional de Manolo Tavarez Justo, ya que Lo Lindo fue cuna del Frente Sur y murió a manos de militares el joven mártir Pedro E. Mota Galarza, Chacun, quienes reclamaban la vuelta al poder de Juan Bosch y el respeto a la Constitución.
Hasta ese momento Enriquillo fue un ejemplo de sacrificio y superación en todos los órdenes de la vida diaria y Enriquillo como parte integral de la sociedad dominicana no puede ser la excepción, pero los tiempos cambian y los pueblos también, por eso mi pueblo ya no es mi pueblo.
En la actual época de tecnología de punta y de crisis de la familia, es natural y lógico que se manifiesten cambios conductuales que hayan variado sustancialmente la vida y costumbre de un pueblo respetuoso, progresista y revolucionario que dejo de lado los deportes, las ideologías, la escuela, la religión y otros hábitos que eran su carta de presentación.
Nadie en su sano juicio puede pretender que Enriquillo no tenga puntos de drogas y las secuelas que ella genera porque nuestro pueblo es parte integral de la sociedad dominicana y las fortalezas y debilidades del país también son las de Enriquillo.
Es ingenuo pretender en estos momentos la comunidad de 20 años atrás, cuando todavía no existía un solo punto de drogas, y lo peor aún, creer que la delincuencia y la violencia son exclusivas de Enriquillo, cuando en realidad todavía esos actos son aislados y Enriquillo sigue siendo un pueblo acogedor y hospitalario.