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lunes, 26 de agosto de 2013

DESDE LAS GRADAS DEL SUR: ¡No, compadre, así no!

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POR FREDY PEREZ ESPINOSA
Para Ecos del Sur.


 
Algunos no queremos  darnos cuenta que una de las economías más pobres del área es la  dominicana, lo cual se traduce en una deficiencia en los servicios básicos que recibe  población.  Los indicadores en salud, educación, vivienda, agua potable, energía eléctrica, entre otros, no son muy halagüeños, todo lo contrario, estamos a la zaga en Latinoamérica e inclusive en el Caribe.

A la  par de la situación económicamente precaria que vive la mayoría de los habitantes de  la República Dominicana, nos damos el lujo de gastar todos los años miles de millones de pesos en publicidad, promoción, fuegos artificiales, comiquerías y sandeces.

Mientras se gasta tanto dinero en publicidad innecesaria, una gran cantidad de enfermos mentales e indigentes abundan en las calles de todos los municipios del País, lo mismo que los “buzos” se encuentran no sólo en los vertederos de Rafey y Duquesa, en Santiago y Santo Domingo, sino en Barahona, Puerto Plata, Montecristi, Samaná, La Romana  y en toda la geografía nacional. Parecería que la equidad económico-social en la República Dominicana está de vacaciones en Bávaro, Casa de Campo o Punta Cana.

La calidad del gasto en la República Dominicana hay que revisarla, ya que no se concibe que la mayoría de los alcaldes y directores de las juntas distritales utilicen los recursos del municipio o del distrito municipal  para promoverse, sin que ningún organismo oficial regule tal acción.  Esto es simplemente inconcebible y ridículo. 

Los alcaldes y directores de las juntas se promueven con anuncios radiales y televisivos, vallas publicitarias y demás formas de hacerse los graciosos;  sin embargo, la basura ahoga a una buena cantidad de ciudades del País.  Parece que quienes están al frente de esos organismos edilicios, en su gran mayoría, no tienen el más mínimo conocimiento de las funciones que tienen a su cargo o que el número de neuronas de su sistema nervioso central es muy exiguo.  Podría ser, también, que el poder del dinero y la fama les haya mareado.

En los últimos años las firmas publicitarias radicadas, principalmente, en la Ciudad Capital, han recibido una buena parte de los recursos del Presupuesto Nacional.  Recursos que deberían invertirse en las áreas prioritarias para mejorar la calidad de vida de las personas, por cierto muy precaria, son utilizados en la Chercha Publicitaria Nacional, haciendo cada vez más ricos a los que más tienen.  Es el gran negocio de “chupa tú y déjame el cabo”.

Soy de opinión que hay que ponerle mucha atención a lo que estoy expresando, ya que se acepta como bueno y válido que cualquier dependencia del Estado, sea ayuntamiento, dirección general o ministerio, publicite y promueva sus acciones, aunque muchas veces de manera innecesaria o para favorecer a quienes contribuyeron con el éxito de su parcela partidaria. 

La publicidad es  necesaria, en determinados casos, no lo podemos negar, pero al mismo tiempo es un gran negocio y todos y todas lo sabemos y la misma debe ser utilizada en las instituciones del Estado para beneficio de la población y no para llenar las arcas de los grandes negociantes de la información.

Si realizamos una simple investigación en las estaciones de radio y televisión, en los periódicos de circulación nacional y en  firmas publicitarias radicadas en Santo Domingo y Santiago, nos daremos cuenta de la magnitud del gasto en publicidad de las instituciones del Estado cada año. 

Nosotros no tenemos que sostener y mantener programas de radio y televisión que lo único que hacen es competir con Boca de Piano y Raymond y Miguel, por las comedias que realizan. Hay algunos que se identifican con nombres muy llamativos.  A saber: El poder de la noche, el poder del sábado, el poder de la mañana, el poder de la madrugada, el poder del domingo, el poder de José, el poder de María, el poder del Talibán, etc., etc. y etc.   Pero, Dios mío, ¿Qué es esto?

Hay que felicitar a las instituciones del Estado que están haciendo publicidad para orientar y educar a la población en lo referente a la salud, la educación,  la protección y conservación de los recursos naturales y el medio ambiente  y el manejo de los desechos sólidos, líquidos y gaseosos.  Lo mismo debe hacerse con la educación vial, ya que son muchos los accidentes que se producen por el manejo temerario de conductores desaprensivos.

Sería bueno y saludable que se legisle en lo referente al gasto en publicidad que hacen las instituciones del Estado, incluidos los ayuntamientos y los distritos municipales, ya que no se justifica que estemos erogando miles de millones de pesos anualmente de manera alegre y sin beneficio alguno para la población.

¡No, compadre, así no!

El autor es Licenciado en Educación de la UASD, M.A.
Para contactos: elegidoprimero@hotmail.com