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sábado, 31 de agosto de 2013

LECTURA DEL DOMINGO: Déja vu: Esa mentira ya la había escuchado

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POR DAVID RAMIREZ
Enviado a Ecos del Sur.

Existe un viejo dicho que dice que cualquier idiota puede decir la verdad, pero para mentir se necesita tener imaginación, sencillamente porque para contar una mentira que sea creíble se requiere de un esfuerzo intelectual superior. Las personas que gustan contar mentiras deben poseer buena memoria y sobre todo un estilo convincente.

Eso es lo que le falta al premio Nobel de la Paz y presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. Bajo la excusa de que el presidente sirio Bashar al Assad utilizó armas químicas contra su pueblo  y que, como traspasó la “línea roja” que el imperialismo norteamericano había trazado, el dictador y sus secuaces deben ser “amonestados” con un ataques “humanitarios” y “quirúrgicos”  consistente en cientos de misiles cargados con uranio empobrecido (vaya paradoja, un veneno químico) lanzados a diestras y siniestras desde barcos y submarinos. 

¿Se acuerdan ustedes del viejo cuento de las “armas de destrucción masivas”? Esa fue la excusa perfecta que utilizó la triste y mal recordada administración de George W. Bush  para invadir a Irak, derrocar al dictador Saddam Husein y apropiarse de sus recursos petrolíferos. Al final todo conocemos la historia; una invasión basada  en una mentira que tuvo un costo muy alto en vidas (miles de victimas civiles y más de cuatro mil jóvenes soldados norteamericano asesinados), la destrucción de las infraestructuras y la aparición del sectarismo religioso violento en ese país

Pero resulta que en el caso de Siria, a Obama le ha resultado muy difícil convencer hasta sus  tradicionales aliados, como Gran Bretaña,  ya que el supuesto ataque químico de al Assad  es una mentira tan burda y descabellada que, tal vez por ignorancia, al  aventurarse en una guerra en una zona tan conflictiva, podría acarrearle trágicas consecuencias para los intereses del capitalismo mundial, ya que Siria, con sus múltiples mosaicos religiosos y étnicos, no es Kosovo.

Por qué habría de usar armas químicas el ejército sirio ya que evidentemente está derrotando en el terreno  a los yihadistas y mercenarios financiados y armados por los Estados Unidos en colaboración con las monarquías árabes. Eso no tiene lógica y carece de sentido común.

Pero como los mentirosos siempre suelen estar a la defensiva, a Barack Obama  le resulta muy difícil presentar las pruebas del supuesto ataque químico por parte del ejército sirio, sencillamente no existen  como tal y hasta ahora los argumentos del presidente de los Estados Unidos han sido pobres y poco convincentes.

Lo único verdadero que conocemos es que durante dos años y medio Siria ha venido  resistiendo, con un heroísmo nunca  visto, la embestida de las grandes potencias colonialistas que han hecho de todo para derrocar a Bashar al Assad, una autocracias alauita laica con mucho apoyo entre la burguesía nacionalista siria y grupos religiosos, como los cristianos y drusos .Ese ha sido el precio que ha tenido que pagar el pueblo sirio, una nación que se niega a ser  peón del imperialismo y perro faldero de Israel en el Medio Oriente.

El intento por atacar a Siria no es más que producto de la desesperación e impotencia de los países imperialistas y sus socios saudíes y cataríes al ver que todos sus planes le han fallado.

De nada le  han validos las campañas mediáticas contra el régimen sirio a quienes sus agencias de prensa  le vaticinaban “que sus días estaban contados”, de nada le han valido armar a mercenarios religiosos de Al Qaida (que  hoy se baten en retirada en muchas regiones) para crear el caos y sabotear la economia, de nada le han valido el intento de descabezar  a la sociedad siria de sus  principales figuras religiosa, política y militar. Todas esas tramas conspirativas y cobardes contra el régimen sirio han fracasado miserablemente. Hoy al Assad  se mantiene en pie,  ha demostrado una resistencia impresionante por una sola razón, gracias al respaldo de su pueblo, negarlo sería una mezquindad.

Propagar la mentira de que el régimen sirio, directamente  y sin ninguna prueba, ha bombardeando a su propia población con armas químicas solo tiene un propósito; justificar una intervención militar, apoderarse como ya dijimos de sus recursos naturales y seguir financiando al poderoso lobby de la industria armamentista de Estados Unidos.

El problema para el  “Nobel” Obama es que las mentiras como las “armas de destrucción masivas” como excusas para agredir a otros países ya están gastadas, tendrán que inventarse otras creíbles y aunque trate de montar escenarios para una guerra contra Siria,  esta vez será muy difícil pescar desprevenido a toda la comunidad internacional.

Al establecer una “línea roja” con Siria, Obama se convirtió en rehén de su propia palabra, en un mitómano que ha tenido que mentir para reconstruir una mejor imagen de sí mismo y la del imperialismo norteamericano.