POR MANUEL VOLQUEZ
Para Ecos del Sur.
Un menor de doce años mató de un cartuchazo a su hermano de 11 mientras manipulaba una escopeta de su padre, un capitán retirado de la Policía. La víctima fue llevada al Centro Materno Infantil San Lorenzo de Los Mina, donde certificaron su deceso.
Esa información fue destacada por la prensa local, como otras que acontecen a diario en el marco de la violencia que azota a la sociedad dominicana.
Son varios los incidentes de este tipo que se han registrado en distintas localidades del país, que involucran a menores. ¿Por qué los padres exhiben armas de fuego en presencia de los niños?, ¿Por qué permitirles tocar pistolas, revólveres y escopetas?
Un revolver puede dispararse con mucha facilidad. Sólo bastaría con caer de manera accidental para que se accione. Muchas personas acostumbran manipular armas de fuego en presencia de otros ciudadanos y en esas circunstancias se han provocado numerosas desgracias personales.
Estimo que es una irresponsabilidad de los padres mantener a la vista de todos, las armas de fuego. Los niños son curiosos y esa condición de inocentes los conduce a poner manos a esos peligrosos artefactos.
Cuando un menor mata a otro en forma accidental, lo más lógico es que sufra trastornos mentales de graves consecuencias. Es una situación difícil para ellos. Son imágenes que sólo pueden borrarse poco a poco con buenos tratamientos.
Los psicólogos y psiquiatras tratan con frecuencia a esos infantes para evitarles traumas en el futuro inmediato. En esos casos, no sólo sufren los niños que se convierten en victimarios por accidente, sino también la familia al perder a uno de sus miembros en el momento menos esperado.
Las autoridades deben actuar con responsabilidad para evitar que continúen ocurriendo esos lamentables incidentes. Desconozco qué penalidad les cabría a los tutores cuando ocurren estos hechos, pero deben ser castigados penalmente.
Se precisa de medidas drásticas contra los padres que propician esas muertes, aunque sean por accidente. Cualquier persona no está en condición de porte y tenencia de armas de fuego. Y eso es lo que más abunda en nuestro país, portadores de armas ilegales, muchas de éstas introducidas al país por vía del contrabando.
Cuando se tiene en la casa una pistola, escopeta o un revólver, hay que extremar las medidas para evitar que esos artefactos lleguen a las manos de los niños ni de los adultos porque son tentaciones del demonio. Es preferible retirar los proyectiles y esconderlos en un lugar secreto. Es una forma atinada de impedir la ocurrencia de hechos sangrientos, dolorosos, como el que citamos en el primer párrafo.
Alguien debe ordenar las cosas en el país. No podemos continuar como chivos sin ley, indiferentes, como si estuviéramos viviendo en una selva. La clase política y la sociedad en pleno deben ocuparse de este tema y tomar medidas inmediatas.