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viernes, 13 de septiembre de 2013

SAN CRISTOBAL: Tiene mercado nuevo que no quiere usar

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SAN CRISTOBAL.- El hedor de la basura acumulada en sus calles hace el día más incómodo y pesado a compradores y vendedores que se dan cita en el mercado de San Cristóbal, lugar donde la falta de higiene hace vida común con los productos.

Este lugar opera en precarias condiciones pese a que hace años una nueva edificación fue construida, pero no ha empezado a usarse.

Ubicado en el centro del municipio cabecera, entre las calles María Trinidad Sánchez, Modesto Díaz, Juan Tomás Díaz y Florencio Araujo, el mercado se vuelve cada vez más desastroso para la comunidad y para los mercaderes, pues el desorden impera en sus alrededores.

El mal estado de sus calles, los tapones de vehículos, el ir y venir de la gente y el pregón de las verduleras, son dignos representantes del día a día de esta plaza pública. Las pilas de tomates, ajíes, tayotas, berenjenas y plátanos son de los productos que adornan las mesas de estos vendedores, como si se tratara de una exhibición de moda. Las ventas artesanales se dan dentro de la edificación. Productos en el suelo, basura, aguas residuales son parte de los componentes de las calles de este mercado. Pese a esto los minoristas continúan laborando de manera habitual en estas áreas envueltos en los malos olores y el lodo. A pesar de los intentos de rescatar ese mercado, la lucha ha sido en vano. Estas instalaciones fueron clausuradas en la década de 1970 por el doctor Miguel Martínez, quien fungiera como director del Hospital Juan Pablo Pina en ese entonces.

Mientras el alto grado de contaminación e insalubridad arropan esta plaza pública, los mercaderes se niegan a irse del lugar. Su negativa a irse del lugar es la distancia del nuevo centro y las incomodidades que dicen representaría para los compradores.

Se quejan de que el nuevo mercado, construido en el gobierno de Leonel Fernández y bajo la gestión del exalcalde José Montás, a un costo de 200 millones de pesos, “está muy lejos y ahí nadie va a ir a comprar”.

“No supieron ubicar ese mercado en una dirección correcta que los consumidores puedan llegar fácil, además aquí somos muchos y no cabemos”, dijo Florentino de los Santos, quien lleva 15 años trabajando en la zona. Agregó que las autoridades actuales “no hacen nada con llevarse un grupo al nuevo mercado y dejar a los demás aquí”, expresó, mientras pesaba una yuca para un cliente.

Para otros mercaderes, sin embargo, ser reubicados en las nuevas instalaciones, que llevan 2 años construidas y sin uso, sería un logro. “Yo quiero ser ubicado en el nuevo mercado pero esta gente no quieren resolver”, indicó Rudy Rodríguez, un vendedor de frutas.