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miércoles, 9 de octubre de 2013

OPINION: El conflicto entre lo legal y lo justo…

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POR JOSE MATOS 
Para Ecos del Sur.

No todo lo legal es justo, he oído al doctor Danilo Acosta Ramírez decir por décadas, docto abogado de los tribunales del país, quien ha tenido una amplia gama de puestos públicos en el área judicial.

Me asalta esta frase de mucha significación y de gran aplicación al momento de evaluar los alcances  de la sentencia dictada recientemente por el Tribunal Constitucional, la cual, al interpretarla, cosa que no es constitucional, manda a desconocer la nacionalidad de todo humano de este territorio, que haya nacido producto de padres y madres no regularizados como dominicanos y manda su revisión, al año 1929, cuando se estableció constitucionalmente, que el que es hijo de inmigrantes en tránsito, no adquiere el derecho de nacionalidad.

Todo eso es muy lindo y entona melódicamente con la legalidad, descuidada por décadas tras sucederse uno tras otros,  estados de irresponsabilidades gubernamentales, que no han podido enfrentar y yugular esa problemática, que se convierte hoy en día, en un estado de hecho y de derecho, cual si fuera el derecho de nacer.

Haciendo una mirada retrospectiva a nuestra ciudadanía, podemos encontrar que casi ningún dominicano puede mirar en su derredor, sin encontrar al menos  un estado de injusticia,  en que no haya alguien que sin ser responsable de haber nacido, quedaría sin nación al momento de aplicar este posible buen derecho aplicado al sentenciar constitucionalmente.

No todo lo legal es justo ni todo lo justo es legal, aunque este último se  moldea más exactamente con la ley de dios, y ver dominicanos por derecho convertidos en apátridas por una sentencia que no puede ser dictada por otras personas que no sean los prohijadores de una justicia, cuyos nombramientos de dedos y conciliábulos están a la orden del día, cuyos resultados son shows dirigidos a desviar atenciones y no a recoger soluciones y esta sentencia en particular, pudiera ser lo más patriótica y legal, pero nunca posible de ejecutar, trayendo al país distracción, cuando nuestro estado debería estar reglamentado a los ciudadanos extranjeros para que esta realidad no se siga multiplicando.